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Memoria de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales
ISSN 0037-8518 versión impresa

 


Memoria v.66 n.166 Caracas dic. 2006

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Caracterización preliminar de los ambientes fluviales en la cuenca del río Tocuyo, vertiente del Caribe, Venezuela

Douglas Rodríguez-Olarte 1,2,Lisbeth Romero 1, Jorge Coronel 1 y Ahyran Amaro 3

1 Colección Regional de Peces (CPUCLA), Laboratorio de Ecología. Universidad Centroccidental L i s a n d ro Alva rado (UCLA). Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela. Apartado postal 400. douglasrodriguez@ucla.edu.ve

2 Programa Biología de la Conservación. Departamento de Zoología y Antropología Física. Facultad de Ciencias Biológicas. Universidad Complutense de Madrid (UCM). Madrid, España.

3 Postgrado Latinoamericano de Manejo de Fauna Silvestre. Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ). Guanare, Estado Portuguesa. Venezuela.

Resumen.

Con la finalidad de aportar informacion para el manejo de la cuenca del rio Tocuyo se efectuo un analisis comparativo de sus afluentes permanentes. En los cauces se midieron sus magnitudes y los componentes granulometricos del sustrato se determinaron mediante cuadratas. En las muestras de agua se analizaron pH, conductividad, cationes, aniones y solidos totales. Se desarrollo un indice de Interpretacion de la Conservacion Fluvial (ICF) otorgando valores al sustrato, el cauce, las riberas y expresiones de la actividad antropica. En la cuenca del Tocuyo existe variabilidad en las caracteristicas fisico-quimicas principalmente en el pH (5,19-7,90), conductividad (18,84-480 μhs/cm), aniones (18,15-787,33 mg/l) y cationes (10,89-301,09 mg/l), esto con gradientes en la altitud y en cuanto al origen orografico de los rios. En los sustratos predominaron las granulometrias gruesas en la cuenca alta y arena en la cuenca baja, pero en ambientes con intervencion evidente se noto una disminucion considerable de la granulometria (rio Guarico). El ICF se correspondio moderadamente con la intervencion observada, indicando una mayor conservacion en cauces en las vertientes andinas, algunos cauces no represados y en parques nacionales. El cauce principal demostro un ICF decreciente con la altitud y para toda la cuenca se reconocio que el ICF estuvo entre las clases alta y moderada. La influencia de la intervencion humana sobre el medio fluvial es evidente y varios descriptores pueden aportar informacion valida para su uso en programas de monitoreo.

Palabras clave. Caracterizacion fisico-quimica. Rios. Indice de conservacion fluvial. Tocuyo, Venezuela.

Preliminary characterisation of fluvial environments in the Tocuyo River basin in the Caribbean watershed, Venezuela

Abstract.

In order to provide information for the management of the Tocuyo River basin, a comparative analysis of its permanent tributaries was made. Their magnitudes were measured and the grain size of t heir substrates determined by means of quadrats. In the water samples the pH, conductivity, cations, anions and total solids were analysed. An index of Interpretation of Fluvial Conservation (IFC) was developed which assigned values to the substrate, the course, the banks and to several elements of human activity. In the basin of the Tocuyo River a remarkable variability exists in the physical-chemical characteristics, especially in the pH (5.19-7.90), conductivity (18,84-480 μhS/cm), anions (18.15-787.33 mg/l) and cations (10.89-301.09 mg/l), with respect to altitudinal gradients and orographic origin. Amongst the substrates, large particle sizes were predominant in the upper reaches and sand in the lower, but in areas with obvious human intervention (Guarico River), a considerable decrease in particle size was noted in the middle reaches. The IFC correlated moderately with the observed intervention, indicating high conservation in the courses in the Andean slopes, un-dammed rivers and those within national parks. The main courses showed a decreasing IFC with lower altitude, and for the basin as a whole, the IFC was between high and moderate. The influence of human intervention on the river environment is evident and several descriptors can provide information for use in monitoring programs.

Key words. Physico - chemical characterisation. River. Fluvial Conservation Index. Tocuyo. Venezuela.

Recibido: 14 julio 2004  Aceptado: 8 enero 2007

Introducción

Los ríos son conjuntos complejos y funcionales de hábitat en gradientes variados, además de reflejar el estado y los procesos que ocurren en las superficies que drenan. Esto presupone una notable susceptibilidad a los cambios que ocurren en las cuencas hidrográficas, lo cual se ha evidenciado de manera incesante en la literatura científica mundial, sobre todo en la última década. Es posible que los ríos sean los ecosistemas más modificados de la tierra (Allan y Flecker 1993), por lo que su estudio y manejo son de prioridad.

Los modelos prácticos de evaluación y diagnóstico de los ecosistemas fluviales han sido ampliamente desarrollados como herramientas de manejo de las cuencas hidrográficas, donde los atributos físicos (p. ej. sustrato y magnitudes del cuerpo de agua) son empleados como descriptores primarios para la caracterización o estimación del estado de conservación del medio acuático. Varios índices para la evaluación de hábitat fluviales son de fácil construcción y uso, tales como los índices de parcelas rápidas, sombra de riberas, evaluación de hábitat urbanos y evaluación rápida de la condición ribereña, entre otros (Bain y Stevenson 1999, Boffa 2001, Jansen et al. 2004); otros son más complejos y generan más información, como los índices de calidad biológica y carga de polución (Wilson 2003), de valor de modificación de hábitat, banda de amortiguación y de funcionamiento fluvial (Balestrini et al. 2004). Las propiedades químicas del agua también tienen una alta frecuencia de uso en tales evaluaciones, demostrándose en las largas bases de datos con fines de monitoreo disponibles en las agencias gubernamentales. Tales propiedades, usualmente pH, sedimentación, O2, y cationes y aniones, son empleadas para la descripción de ambientes acuáticos (Cressa 2003); sin embargo, éstas no predicen necesariamente la permanencia de la biodiversidad asociada o el estado de conservación del ambiente fluvial y ribereño, y a menudo son destinadas para reconocer sólo la potabilidad de las aguas.

Los modelos para el manejo y monitoreo de los ríos tienen una alta incidencia en las decisiones gubernamentales. No obstante, tal como lo sugiere Stapanian et al. (1997), deben ser económicos, simples, rápidos, f lexibles, eficientes y suficientes,consideraciones que en la generalidad de los casos no se encuentran en conjunto. Así, el uso de índices y modelos por parte de los organismos que administran los recursos naturales en Venezuela (p. ej. Ministerio del Ambiente) es eventual y no es fundamento general para el monitoreo, ya que por diferentes razones algunos modelos necesitan de: a) capacitación específ ica o de asesoría especializada, b) la adquisición o pago periódico de materiales, equipos y/o análisis específicos y c) la adaptación y reformulación para determinadas situaciones ambientales en el tiempo y espacio. Esto ha limitado en gran medida la estimación y monitoreo de la condición de los ecosistemas fluviales, disponiéndose de poca información histórica estandarizada que permita la comparación en el tiempo, por lo que existe la necesidad de generar herramientas de manejo que puedan ser reconocidas en su alcance y en su aplicación. Con este fin se desarrolló una caracterización física y química de los ambientes fluviales en la cuenca del río Tocuyo para conformar un modelo básico y preliminar para la interpretación y monitoreo de la conservación fluvial.

Materiales y Métodos

Área de Estudio

El río Tocuyo nace en las montañas andinas (3585 m s.n.m.) de los estados Lara y Trujillo y en sus 440 km de longitud recibe pocos afluentes de carácter permanente, para luego desembocar al mar Caribe (Figura 1). Los paisajes en la cuenca son muy variados y casi todos intervenidos, destacando los páramos, colinas disectadas, depresiones tectónicas y planicies aluviales. Las importantes variaciones orográficas han producido redes de avenamiento dendríticas. Al sur, en el sistema andino, desde la sierra de Portuguesa y la fila El Paramito descienden ríos caudalosos (Tocuyo, Guárico, Curarigua, Villegas) y al noroeste los ríos Quediches, Camoruco y Ermitaño que provienen de las serranías de Jirajara, Paují y Empalado, respectivamente. En la cuenca media las serranías de Baragua y Bobare aportan los mayores drenajes (MARN 2003), mientras que en la cuenca baja destacan los ríos que descienden de las prolongaciones de la sierra de San Luis y el cerro Araurima.

Figura 1. La cuenca del río Tocuyo. a) Estaciones de muestreo en cauces permanentes. Los principales ambientes lénticos son las represas de Dos Cerritos (1), Atarigua (2), Los Quediches (3), Puricaure (4), Ermitaño (5), Uvedal (6), Mapararí (7) y Játira- Tacarigua (8). En la línea costera se encuentra el golfete de Cuare (9). b) Cauces visitados y c9 Principales drenajes según su origen orográfico.

La precipitación tiene un incremento desde los 400 m s.n.m. en la cuenca media y depresiones de Bobare y Siquisique, hasta más de los 1500 m s.n.m. en las divisorias de andinas. La temperatura varía en toda la cuenca, en la planicie fluviomarina tiene promedios de 28,7 °C (MARN 2004); esta disminuye con la altitud y en la cuenca media alcanza de 24 °C para disminuir alrededor de los 20 °C en la cuenca alta (FUDECO 1987). La vegetación en los páramos es de porte bajo y generalmente arrosetada (p. ej. Espeletia); ésta es reemplazada en alturas menores (1000-1500 m s.n.m.) por formaciones complejas de bosques húmedos y nublados, pero en las tierras medias (~ 500 m s.n.m.) predominan grandes extensiones de formaciones de carácter xerofítico (Smith 1991). En el tramo final del río y en los caños de marea asociados aún se presentan parches de selvas halófitas generalmente muy intervenidas.

La ganadería vacuna es común en la depresión de Carora, el valle de Moroturo y las planicies de Yaracal, pero la cría extensiva de cabras es muy extendida en la región semiárida. Las tierras protegidas son representadas principalmente por los parques nacionales Dinira, Saroche y Cueva Quebrada del Toro (~ 83000 ha). La intervención es diseminada en casi toda la cuenca, siendo expresada por la deforestación y la notable sedimentación de los cauces, muchos de ellos con carácter intermitente de su corriente; igualmente, en las riberas de los principales ríos se presentan importantes centros poblados (p ej. Tocuyo, Carora y Siquisique). Muchos embalses son registrados en la cuenca, siendo relevantes Dos Cerritos (900 ha) y Atarigua (1600 ha) al sur, los Quediches y Ermitaño al Norte y el complejo Játira-Tacarigua cerca de la desembocadura. En la cuenca se reconocieron los ríos de régimen permanente donde se ubicaron estaciones de muestreo, las cuales fueron visitadas sólo en los períodos de sequía y/o de aguas bajas (Figura 1).

Muestreos

En cada estación de muestreo se midieron la anchura (m), profundidad (cm) del cauce y la transparencia de las aguas con un disco de Secchi ®. Se determinó la composición de la cobertura del sustrato mediante la aplicación de cuadratas dispuestas en transectos de modo transversal en el cauce. En cada estación de muestreo se aplicaron de uno a tres transectos según las características del cauce situados al inicio, en el medio y al final de un tramo de 50 metros de longitud. Se aplicó una clasificación granulométrica del sustrato para estimar su cobertura en cada cuadrata. Los tipos, dimensiones y códigos de cada elemento del sustrato se basaron en lo sugerido por Bain (1999): arena (0,1 a 1 mm Ø, código 1), grava (0,1 a 5 cm, código 2), guijarros (5 a 25 cm, código 3), piedras (25 a 100 cm, código 4) y rocas (.. 100 cm, código 5). Se colectaron muestras de agua (2004) en cada estación de muestreo, colocándolas en botellas plásticas cerradas herméticamente, según lo propuesto por Roberti y Gilabert (1997). Estas botellas se trasladaron refrigeradas al laboratorio de suelos del Decanato de Agronomía de la UCLA para su análisis.

Sustrato

El sustrato dominante se determinó mediante la moda en el conjunto de cuadratas de cada transecto, mientras que la estimación de la heterogeneidad del sustrato se basó en los valores de la desviación estándar (DE) (Bain 1999). Así, una DE cercana a cero sugirió una categoría de sustrato homogéneo, con DE .. 0,89 se asignaron sustratos moderadamente homogéneos, los sustratos mixtos se basaron en DE > 0,89 y .. 1,05, los complejos en DE > 1,06 y < 1,21. Estos valores se escogieron reconociendo la distribución natural del sustrato.

Aguas

El pH y la conductividad fueron medidas con un equipo Orión ® (modelo 520 A) e ICM ® (modelo 71100), respectivamente. Los cationes solubles Ca +2 y Mg +2 fueron determinados con espectrofotometría de absorción atómica, empleando un espectrofotómetro (Pekín-Elmer, modelo 2280), mientras que con los cationes de Na+ y K+ se utilizó un fotómetro de llama (Korning ®, modelo Flox 410). Los cationes solubles carbonatos y bicarbonatos (CO3-2, HCO3-) se realizaron con ácido sulfúrico. Los cloruros (Cl-) se determinaron mediante titulación de nitrato de plata y los sulfatos (SO4-2) por turbidimetría (Spectronic 20, modelo Milton Rec). Para la cuantificación de la concentración de los sólidos totales se aplicó el modelo propuesto por Eator et al. (1985), evaporando alícuotas de agua (100 ml) en cápsulas de porcelana dentro de una estufa (103-105 °C) por un lapso de 24 horas y comparando luego el peso inicial con el final. Todos los valores finales para estas variables se expresaron en mg/l.

Interpretación de la Conservación Fluvial (ICF)

Se construyó un modelo con base en las evaluaciones propuestas por Barbour y Stribling (1991), Amaro (2003) y Romero (2004). El ICF considera la calificación de aspectos relacionados con el medio fluvial en una estación de muestreo. El ICF consta de siete medidas (Tabla 1). Las primeras tres corresponden a las características del medio acuático y ribereño (cauce, taludes y bosque) y el resto a las actividades antrópicas reconocidas: uso del agua y de la tierra, población y turismo. Los valores de las medidas variaron entre 1 y 10 puntos, correspondiendo el valor máximo a la mejor condición de conservación observada. Para cada medida se asignó un valor producto de tres observaciones efectuadas en cada estación de muestreo. Los valores de cada medida se sumaron y produjeron un puntaje de ICF promedio y este fue relacionado con una clase específica (Tabla 1). Una clase de ICF reconocida como muy alta o total (> 54 puntos) correspondió a ríos con elevado estado de conservación.

Tabla 1. Modelo preliminar para interpretación de la Conservación Fluvial (ICF)

Resultados

Cauces y sustratos

Los ríos de carácter permanente en la cuenca fueron muy pocos y estos mostraron condiciones variables. El cauce principal mostró un incremento en su anchura (Tabla 2) correspondido por la disminución de la altitud, con promedios entre los 4,92 y 11,59 m en la cuenca alta y entre 6 y 60 m para la baja. En el tramo final del río y la desembocadura la anchura varió (12-60 m) y las profundidades fueron mayores (~ 4 m). Las tierras altas mostraron composición variable con granulometrías mayores (piedras y rocas) en cauces de mayor tamaño. El cauce principal se caracterizó por mayor presencia de piedras y sustratos complejos y heterogéneos antes de la represa Dos Cerritos. En la cuenca media predominaron los guijarros en sustratos mixtos. Mientras que en la cuenca baja y desembocadura el sustrato dominante fue arena para una categoría homogénea (Tabla 2). Los cauces principales de los ríos más grandes se mostraron encajonados en sus cuencas medias y bajas.

Tabla 2. Caracterización de los ríos en la cuenca del Tocuyo. En el cauce se indican los promedios de anchura (A) y profundidad (P). En el sustrato la moda (Mo) contiene: arena (1), grava (2), guijarros (3), piedras (4) y rocas (5). Las categorías (C) son heterogéneo (H), complejo (C), mixto (M) y homogéneo (Ho). En la interpretación de conservación fluvial (ICF) para cada ambiente- sector se utilizó el promedio: 1= cauces represados, 2= estimado, 3= posteriores observaciones indicaron mayor presencia de piedras y rocas.

En el río Guarico, antes de la población homónima, la clase granulométrica dominante fue la grava en sustrato mixto pero aguas abajo de la población la arena predominó en sustratos homogéneos. En las tierras altas de esta subcuenca, los ríos mostraron dominancia de guijarros y categorías complejas (Tabla 2), pero en el tramo final se constató una importante sedimentación y homogeneidad en el sustrato. En los afluentes del río Morere, donde se contabilizaron más represas, los sustratos dominantes fueron los guijarros con variadas categorías. En afluentes de la cuenca baja la granulometría fue generalmente alta, pero en el río Araurima predominó la arena.

De manera general, en los pequeños ríos o quebradas protegidas por bosques se presentó una considerable proporción de material vegetal alóctono (hojas, ramas) y los sustratos fueron heterogéneos; sin embargo, en los pocos y pequeños cauces en las vertientes secas (p. ej. Morere, Baragua) predominaron las piedras y rocas. En los ríos con intervención evidente el sustrato fue generalmente homogéneo.

Aguas

El pH no presento variaciones considerables en cuanto a la altitud (Figura 2, Anexo 1) siendo el promedio de 6,42 (± 0,29 Intervalo de Confianza) y mostrando un ligero incremento entre los 1200 y 1400 m s.n.m. Los valores extremos para la cuenca fueron 5,19-7,90. La conductividad ( = 139,64 μS/cm ± 27,69 IC) presento tambien sus mayores valores en las tierras altas (800-1200 m s.n.m.), esto con diferencias mas marcadas (18,84-480 μS/cm). Los solidos totales ( = 0,56 mg/l ± 0,85 IC) mostraron una ligera tendencia al incremento a medida que disminuyo la altitud, aumentando notablemente las concentraciones por debajo de los 400 m s.n.m. y presentando un intervalo general entre 0,02-7,71 mg/l.

Figura 2. Variación por la altitud en las variables físicas y químicas del agua en la cuenca del río Tocuyo. Las barras indican promedios y las líneas verticales la desviación estándar. Los sólidos totales, aniones y cationes se expresan en mg/l y la conductividad en μS/cm.

Anexo 1. Valores extremos en las variables físico-químicas según la altitud para los ríos de la cuenca del Tocuyo

Los aniones ( = 219,93 mg/l ± 96,39 IC) y cationes ( = 77,66 mg/l ± 40,63 IC) presentaron incremento en sus concentraciones a medida que disminuyo la altura. No obstante, la concentracion de cationes mostro dos picos de maxima concentracion (Figura 2), uno alrededor de los 200 m s.n.m. y el otro en los 1000 m s.n.m. En la desembocadura del rio Tocuyo al mar no se apreciaron valores particulares para todas las variables, con un intervalo para los aniones de 10,89-301,09 mg/l y para los cationes de 18,15-787,33 mg/l.

Con relacion a los origenes de los rios, el pH mostro los valores menores en la desembocadura ( = 6,95 ± 0,2 IC) y la cuenca del Morere ( = 6,08 ± 0,75 IC; Figura 3, Anexo 2), siendo mayores en Baragua ( = 7,15 ± 1,14 IC). La conductividad fue generalmente baja, siendo elevada en los cauces con origen andino ( = 188,49 μS/cm ± 63,75 IC) y los solidos totales mostraron la mayor concentracion en rios de la sierra de San Luis ( = 2,28 mg/l ± 4,07 IC); sin embargo, las observaciones evidenciaron una mayor concentracion de solidos en la cuenca baja del rio Tocuyo y su desembocadura. Los aniones evidenciaron concentraciones variadas (Figura 3), siendo los menores y mayores valores en cauce principal ( = 290,05 mg/l ± 65,46 IC) y la desembocadura (3,79), mientras que los cationes mostraron lo mismo para los drenajes del Morere ( = 62,05 ± 36,14 IC) y Bobare ( =197,96 ± 157,11 IC).

Figura 3. Variacion por la orografia en las variables fisicas y quimicas del agua en la cuenca del rio Tocuyo. Las barras indican promedios y las lineas verticales la desviacion estandar. Los solidos totales, aniones y cationes se expresan en mg/l y la conductividad en μS/cm. Las vertientes consideradas son Andino, serranias Jirajara-Pauji, Baragua, San Luis y Bobare, secciones cauce principal y desembocadura.

Anexo 2. Valores extremos en las variables físico-químicas según la orografía para los ríos de la cuenca del Tocuyo

Un dendrograma de similitud para agrupar los cauces segun su sistema orografico de origen (Figura 4) respecto a las caracteristicas fisico-quimicas de las aguas, indico la presencia de tres grandes agrupaciones de tipos de aguas, las que drenan las vertientes andinas y estribaciones asociadas (A), aquellas con relacion al cauce principal y la desembocadura (B) y las provenientes de los drenajes del norte y centro de la cuenca (C: Baragua, Bobare y Tapatapa).

Figura 4. Dendrograma de similitud con base en las características de las aguas en la cuenca del río Tocuyo.

Interpretacion de Conservacion Fluvial

El modelo de ICF demostro correspondencia con la moderada intervencion humana en la cuenca. De las ocho clases consideradas (Tabla 1) solo una estacion alcanzo la interpretacion de conservacion total (quebrada del Toro), 4 estaciones alcanzaron una clase de ICF muy alta, 16 una clase alta, 19 una clase moderada, 3 clase regular y 5 una clase baja. En el cauce principal predomino una clase moderada (32-51 puntos, Tabla 2). La clase de interpretacion muy alta le correspondio a las cabeceras del rio Tocuyo por encima de los 1500 m s.n.m. En otros cauces de las tierras altas, asi como tambien en rios de mayor magnitud al inicio de las depresiones y planicies (p. ej. Villegas, Araurima) la clase fue alta.

La interpretacion de la conservacion fluvial demostro ser usualmente mayor en los drenajes con mayor estado de conservacion aparente, incluso en aquellos con presencia de represas. El ICF promedio por orografia (Figura 5) indico que las vertientes de la sierra de San Luis mostraron una mayor conservacion que el resto ( = 46,67 ± 3,24 IC), siendo precedidas por los cauces andinos ( = 43,24 ± 2,43 IC) y cauce Figura 2. Variacion por la altitud en las variables fisicas y quimicas del agua en la cuenca del rio Tocuyo. Las barras indican promedios y las lineas verticales la desviacion estandar. Los solidos totales, aniones y cationes se expresan en mg/l y la conductividad en μS/cm.

Figura 5. Variación del índice de Interpretación de Conservación Fluvial para los principales drenajes la cuenca del río Tocuyo.

principal ( = 42,75 ± 3,31 IC). Los intervalos de confianza indicaron mayores valores para el rio Curarigua; no obstante, la variacion altitudinal del ICF (Tabla 2) mostro resultados con mayor relacion al estado de los rios; esto se reflejo mejor en la tendencia al aumento del ICF respecto a la altura para el cauce principal (Figura 6). Figura 3. Variacion por la orografia en las variables fisicas y quimicas del agua en la cuenca del rio Tocuyo. Las barras indican promedios y las lineas verticales la desviacion estandar. Los solidos totales, aniones y cationes se expresan en mg/l y la conductividad en μS/cm. Las vertientes consideradas son Andino, serranias Jirajara-Pauji, Baragua, San Luis y Bobare, secciones cauce principal y desembocadura.

Figura 6. Relación proporcional entre el ICF y la altitud para el cauce principal.

Discusión

Cauces y sustratos

El sistema hidrográfico del río Tocuyo representa un mosaico de ecosistemas fluviales producto de la asociación con la orografía y el clima, lo que ha permitido la existencia de variadas zonas de vida. Estos drenajes, a diferencia de la vertiente llanera de los Andes, discurren en un gradiente importante en el paisaje y en el uso de la tierra. Los afluentes del río Tocuyo presentan características físicas reconocidas en las cuencas andinas. Es previsible que la granulometría del sustrato disminuya con la altura, pues los materiales pesados son depositados en la cuenca alta o incluso en los abanicos de explayamiento al principio de las planicies y depresiones. Por esto, el cauce principal del río Tocuyo en su cuenca baja tiene un sustrato con predominio de arena (Tabla 2). En el mismo sentido, las magnitudes del cauce en los ríos (anchura y profundidad) tienden a ser mayor en las planicies.

Las perturbaciones sobre la tierra producto de las prácticas agrícolas, forestales y pecuarias son reflejados en el tamaño y composición del sustrato. Aún la más modesta deforestación ribereña en cuencas conservadas puede resultar en la degradación del hábitat acuático por medio de la incorporación de sedimentos (Berkman y Rabeen 1987, Fitzpatrick et al. 2001). En el área de estudio, varios ríos han sido reconocidos por su elevado arrastre de sedimentos, como el caso del río Guarico, el cual es dragado periódicamente en su cuenca baja, además de representar una de la principales causas de la colmatación progresiva del embalse Dos Cerritos. Sin embargo, dadas las condiciones geológicas y climáticas de la cuenca del río Tocuyo, grandes deposiciones de sedimentos tienen origen en drenajes poco intervenidos en otros ríos de la zona semiárida (p. ej. Baragua). Se ha sugerido que la afectación de los corales en el Parque Nacional Morrocoy, asociado a la cuenca baja del río Tocuyo, es producto del acarreo de sedimentos por parte de los ríos locales, como el Aroa y Tocuyo (Bastidas et al. 1999).

Aguas

Los arroyos de tierras altas presentan aguas generalmente ácidas. Lewis et al. (1995) reconocen valores de pH ácidos (~ 4,5) para los arroyos bajo cubiertas forestales, y muy bajas concentraciones de aniones y cationes. En ríos de montaña de la cuenca de Magdalena el pH es neutro (~ 7). En el río Orituco, una vertiente del Orinoco que proviene de la cordillera de la Costa, Cressa et al. (1993) reconocieron Figura 6. Relación proporcional entre el ICF y la altitud para el cauce principal. valores de pH entre 8,1 y 8,28 parecidos a los reconocidos en algunos canos de la cuenca del Lago de Maracaibo (8,06-8,16). Aun cuando Pefaur y Durant (1983) no consideraron al rio Tocuyo como de origen andino, ofrecen datos sobre la cuenca vecina del rio Chama, donde los valores de pH alrededor de los 2000 m s.n.m. se encuentran alrededor de 7,5, mientras que para el intervalo 500-1000 m s.n.m. se reconocen entre los 7,5 y 8. Los mismos autores (op. cit.) indican valores medios para la dureza. En la cuenca del rio Tocuyo los valores de pH demostraron una variacion pequena, pudiendose caracterizar a las aguas con ligera tendencia a la acidez (Anexos 1 y 2).

Algunos auto res reconocen va riaciones imp o rta n tes en las va riables fisicoquimicas de la cuenca. Cressa (2003) sugirio que esto es producto de la diversidad de ecosistemas. Asi los rios de los estados Falcon y Lara, segun la autora, presentan generalmente un alto contenido de Ca++ y Mg++, con promedios alrededor de 50 mg/l, asi como para los sulfatos (~ 200 mg/l). Igualmente, tal variabilidad fue reconocida en afluentes del rio Tocuyo en el Estado Falcon, segun Marin (1979), quien midio la conductividad para el rio Tocuyo en su cuenca media y baja, ubicandola alrededor los 400 μS/cm y a los solidos totales en los 260 mg/l. El mismo autor (op. cit.) reconoce para el rio Araurima una conductividad en 372 μS/cm y los solidos totales en 238 mg/l. En manantiales de tierras altas (1600-1900 m s.n.m.) en la cuenca del rio Tuy, litoral central de Venezuela, Barrientos et al. (2000) reconocieron que la conductividad y los solidos disueltos mostraron intervalos amplios: 13,5-129,8 umhos/cm y 9,19-90,9 (ppm).

Muchos estudios demuestran una relacion inversa entre el uso agricola y la calidad del agua (Johnson et al. 1997, Castillo et al. 2000). Martinez et al. (2001) reconocen tambien una intervencion importante por efluentes urbanos en el rio Manzanares, que drena una importante region en el litoral oriental de Venezuela. Para el rio Tocuyo, el aporte de ef luentes agricolas y urbanos es importante, pero en muchos rios se desconocen sus variaciones en el tiempo y el efecto sobre los rios y su biota.

Interpretacion de Conservacion Fluvial

Las identificaciones de campo pueden ser influenciadas por el observador, la experiencia, subjetividad e inconsistencia (Bisson y Montgomery 1996). No obstante, es previsible que estas anomalias se reduzcan al refinar, estandarizar y sistematizar los modelos, pues la mayoria de estos consideran la apreciacion cualitativa por parte del observador, ya que la cuantificacion es dificil de realizar y, sobre todo, de repetir en diferentes condiciones. La disponibilidad de indices y modelos para la evaluacion y monitoreo del ambiente fluvial es muy diversa, su uso aun es restringido y eventual por parte de muchas agencias gubernamentales en Suramerica. La utilizacion de modelos sencillos pero estandarizados puede ser de gran utilidad en regiones en donde se dispone de poca informacion historica, recursos humanos o monetarios, asi como la continuidad de algunos programas de conservacion (Montgomery y MacDonald 2002). Asi, frente a la acelerada depauperacion fisica y biologica reconocida en la cuenca del Tocuyo, es necesaria la aplicación de estrategias capaces de ser entendidas y aplicadas por la población en general. Actualmente se desarrollan modelos preliminares para estimar y monitorear la integridad biológica (Rodríguez-Olarte et al. 2007) que, junto a la caracterización de los ríos, podrá ser empleada como línea base para el biomonitoreo de las cuencas hidrográficas.

La calidad del hábitat y el ambiente fluvial se relaciona fuertemente con el uso de la tierra. Varios índices atribuyen más influencia sobre el medio fluvial por parte de la cuenca que al uso localizado de la tierra, aún cuando la misma no es fácilmente d etectable. Los arroyos bajo cobertura fo restal tienen usualmente menores te mp e raturas, amplios canales, pocos sedimentos y elevada diversidad de invertebrados y peces. Es conocido también que la diversidad beta disminuye en ríos con pérdida de vegetación ribereña (Bojsen y Barriga 2002). En la vertiente llanera de los andes venezolanos Pérez (1997), Karwan et al. (2001) y Allan et al. (2002) re c o n o c i e ron que la defo restación, agri c u l t u ra, urbanismo y vialidad también demuestran una influencia importante sobre la reducción de los bosques ribereños y de las relaciones complejas en los ríos.

En la zona biogeográfica de Falcón, que incluye también gran parte de los drenajes de la cuenca del Tocuyo, la afectación sobre los hábitat, según Bisbal (1988), era generalmente alta en las zonas de vida más extensas: de monte espinoso y bosques secos y muy secos. Esto, al ser sumado a la opinión de Postel et al. (1996) quienes estiman que la demanda del agua dulce para satisfacer el crecimiento de las poblaciones humanas, particularmente en regiones áridas y semiáridas supera su oferta, presagia una importante necesidad para el manejo adecuado de los ríos. Actualmente los ecosistemas acuáticos continentales son afectados por la hipoxia, eutrofización, salinización y contaminación por nitratos, metales y poluentes orgánicos persistentes (Meybeck 2001). Los ríos, al contener una minúscula proporción de las aguas dulces del planeta y estar probablemente bajo la mayor presión de uso, tienen el contrasentido que aún no sean objeto de prioridad para su conservación en varias regiones continentales.

Agradecimientos.

Agradecemos a Héctor Rivera, Carlos E. López, Eddie Aguirre y Ana María Bora por el auxilio en los muestreos, el procesamiento y análisis de información. Este trabajo es el resultado parcial de los proyectos S1-2000000777 del Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (FONACIT, Ministerio de Ciencia y Tecnología) y AG-2002-042 del Consejo del Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico (CDCHT, UCLA). El Laboratorio de Suelos del Decanato de Agronomía (UCLA) facilitó los análisis de muestras de agua.

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