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Tierra Firme

versión impresa ISSN 0798-2968

TF v.22 n.85 Caracas  2004

 

150 años de la abolición de la esclavitud en Venezuela:

de José Leonardo Chirino a

José Gregorio Monagas

 

José Marcial Ramos Guédez

Resumen

El primer tramo de las segmentaciones temporales a las que suele apelar la historia escrita para estudiar el tiempo de la emancipación, parte de las rebeliones de Gual y España y de José Leonardo Chirino y termina el 19 de abril de 1810. En este caso, se trata de examinar las revueltas de finales del siglo XVIII, como los prolegómenos, no de la independencia política, sino de la abolición de la esclavitud. Aquí se le sigue la pista a todas las proclamas, decretos, intensiones manifiestas y aseveraciones documentadas, en torno a la aspiración de libertad de los negros esclavos. Se aborda, también, lo relativo al tratamiento que dio Simón Bolívar al tema de la esclavitud, tanto en su vida pública, como en su vida privada.

Palabras clave: Colonia, esclavitud, manumisión, liberación de esclavos, Venezuela.

"...Que los regímenes republicanos se abstuvieron de abolir la esclavitud al proclamar su independencia de las monarquías colonizadoras perpetuando por más de un cuarto de siglo la explotación del negro en abierta contradicción con los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que proclamaban [...] Que bajo tales gobiernos republicanos y democráticos se han mantenido contra el negro y sus descendientes mulatos y zambos, formas discriminatorias raciales, económicas, políticas, sociales y culturales, abiertas o enmascaradas".

Primer Congreso de la cultura negra de las Américas. Cali – Colombia. Homenaje a León Goutran Damas. [Memoria y resoluciones] Bogotá: UNESCO, Fundación Colombiana de Investigaciones Folklóricas, 1988. p. 165.

En la historiografía vene-zolana sobre el período de la Colonia, en muy pocas ocasiones se ha señalado la presencia de los llamados "Jacobinos negros", quienes tuvieron sus más importantes representantes en Toussaint Louverture (1743-1803) y Juan Jacobo Desallines (1752-1806), ambos generales haitianos, quienes consideraron que los ideales proclamados por la Revolución Francesa (libertad, igualdad y fraternidad) también tenían que cumplirse en Haití y en las otras colonias establecidas en las antillas y en Hispanoamérica.1 En el caso específico de Venezuela, apreciamos que el hecho histórico aludido dejó sus huellas en un conjunto de movimientos socio-políticos e ideológicos, destacándose entre ellos el de la insurrección de los negros esclavos, negros libres e indígenas de la Serranía de Coro el día 10 de mayo de 1795, dirigida por el zambo José Leonardo Chirino. Esta insurrección contempló varios objetivos, siendo algunos de ellos: la aplicación de la "Ley de los Franceses", con la finalidad de crear un gobierno republicano; la abolición de la esclavitud; el exterminio de la servidumbre que afectaba sobre todo a la población autóctona; la eliminación de los tributos y estancos (especialmente los relacionados con la demora y alcabala) y por último acabar con la "nobleza blanca" y sus privilegios económicos-sociales.2

La rebelión de José Leonardo Chirino antes mencionada debe ser analizada tanto en el contexto de la historia regional como en la nacional, ya que existen especificidades que no podemos soslayar, pues, en la insurrección de la Serranía de Coro, hubo un intento de unificación de los sectores explotados: negros esclavos, negros libres, mulatos y algunos indígenas contra el régimen establecido por los miembros de la aristocracia terrateniente-esclavista y las autoridades coloniales, quienes se ven obligados a superar sus diferencias y antiguos conflictos para poder reprimir conjuntamente a los implicados y cabecillas más importantes del alzamiento.3 En tal sentido, la persecución y los castigos, que las autoridades pusieron en práctica contra los implicados en el movimiento de Chirino, dejaron una secuela de muertos y de personas torturadas. Uno de los primeros en ser asesinado fue José Caridad González, negro loango, quien había llegado a la ciudad de Coro procedente de la isla de Curazao, sabía leer y escribir, dominaba varios idiomas y además fue denunciado como uno de los ideólogos del levantamiento armado del 10 de mayo de 1795. Se ha señalado que probablemente fue el personaje clave en las vinculaciones con los "Jacobinos negros", pues no hay que olvidar que el loango González había realizado varios viajes a Haití y ejercía mucha influencia entre los negros esclavos y negros libres residenciados en Coro.4

En la conspiración de Manuel Gual y José María España, ocurrida en La Guaira en 1797, se elaboraron varias Ordenanzas, las cuales formaban parte de una futura Constitución en el contexto de un gobierno independentista y que garantizara una plena soberanía para Venezuela. En tales ordenanzas se contempló, entre otras cosas: el problema de la esclavitud de los negros, zambos y mulatos y la posterior extinción de dicho régimen, pues en su artículo 32 " Se declara la igualdad natural entre todos los habitantes de las Provincias y distritos y se encarga que entre blancos, indios, pardos y morenos reine la mayor armonía, mirándose como hermanos en Jesucristo iguales por Dios..." El artículo 34 señaló:"Queda desde luego abolida la esclavitud como contraria a la humanidad: en virtud de esta providencia, todos los amos presentarán a la Junta Gubernativa de sus respectivos pueblos cuantos esclavos hubiesen con una razón jurada de sus nombres, patria, edad, sexo, oficio, coste que le tuvo, y años que le sirve, con más una nota de sus conducta y achaques, si los tuviere, para que en su vista en la Junta General se determine y mande abonar a sus respectivos dueños de los fondos públicos lo que merezcan en justicia"5. La conspi-ración antes mencio-nada fue debelada y sus principales promo-tores fueron persegui-dos y asesinados por las autoridades espa-ñolas de la época, con la colaboración de muchos blancos crio-llos.6 En sus efectos, a España se le aplicó la pena de muerte en Caracas en 1799 y Gual murió envenenado en la isla de Trinidad en 1800.

En el año de 1799, encontramos en la Capitanía General de Venezuela otra repercusión del movimiento de los "Jacobinos negros". Se trata del caso específico de la conspiración del pardo Francisco Javier Pirela y sus aliados "...los hermanos haitianos Juan y Agustín Gaspar Bocé. [Fue un] movimiento de inspiración jacobina haitiana, bajo el cual se sublevaron pardos, negros y mulatos. Participaron tripulantes de buques franceses corsarios y de la goleta inglesa ´El Alarquín´. El plan fue descubierto tres horas antes de estallar. Pirela fue sentenciado a diez años de prisión [y] los tripulantes fueron expulsados y confiscados sus barcos".7

En 1810 la Junta Suprema de Gobierno, que se instaló en Caracas después de los acontecimientos del 19 de Abril, puso en práctica un conjunto de medidas de carácter jurídico y político, siendo una de ellas: la que prohibió el tráfico de esclavos en la Capitanía General de Venezuela, pero no planteó nada con respecto a la abolición de la esclavitud. Posteriormente, en el contexto de la Primera República, el Genera-lísimo Francisco de Miranda cuando vio amenazada la estabi-lidad del gobierno que él presidía, decretó en 1812, la libertad de los esclavos siempre y cuando éstos se incorporaran al Ejército Patriota.8

Después de la caída de la Segunda República, específicamente hacia los años 1815 a 1818, el panorama de nuestra nación entra en una nueva fase en su lucha contra la hegemonía del Imperio Español, todo ello debido a la presencia en su territorio de un ejército venido directamente desde la Metrópoli (abril de 1815), el cual fue dirigido por el general Pablo Morillo, quien como Jefe Expedicionario, Gobernador y Capitán General de Venezuela, logra, entre otras cosas: internacionalizar el conflicto bélico, derrotar transitoriamente a algunos grupos patriotas y ocasionar el destierro de varios de los máximos oficiales independentistas, tal como ocurrió con Simón Bolívar, quien se vio obligado a viajar a la Nueva Granada, luego a Jamaica y posteriormente a Haití; país en donde obtiene la ayuda del Presidente Alexandre Petion, quien generosamente le suministró fusiles, pólvora, varias naves y tropas, que les permitieron organizar dos expediciones: la primera, la de Los Cayos, que desembarcó en la isla de Margarita en el mes de mayo de 1816 y luego, en diciembre del mismo año, la Expedición de Jacmel, también destinada a la reconquista de las costas del oriente de Venezuela.9

Observamos que en la Venezuela de 1816, el régimen esclavista había sufrido algunas modificaciones ocasionadas por el impacto de la guerra de independencia, pues, muchos esclavos habían logrado su libertad al participar como soldados en los distintos bandos en conflictos y en otras circunstancias, cuando huyen de sus sitios de trabajo y se trasladan a las comunidades integradas por negros cimarrones, en las cuales consiguen tanto protección como alimentos. Pero será a partir del año aludido, cuando el Libertador Simón Bolívar inicia su campaña abolicionista, la cual fue realizada bajo la inspiración e influencias del Presidente Petion, tal como lo señalamos en párrafos anteriores. Entre los decretos más importantes promulgados por Bolívar en pro de la abolición de la esclavitud, encontramos los siguientes: los emitidos el 2 de junio de 1816 en Carúpano y el 16 de julio del mismo año, en Ocumare de la Costa (Véanse en el Anexo Documental). En el primer decreto, la abolición beneficiaría solamente a los esclavos que se incorporarán al servicio militar y, en el segundo, la liberación favorecía a toda la población sometida a esclavitud sin ningún tipo de excepciones.10 Posteriormente, en 1819, en su discurso ante el Congreso de Angostura, Bolívar señaló, entre otras cosas, que la libertad absoluta de los esclavos era tan necesaria como su propia vida y la de la República y por lo tanto, solicita una ley abolicionista, la cual no obtuvo el consenso mayoritario de los representantes y senadores. Por tal motivo tal petición fue rechazada.

En el transcurso del año 1820, el Libertador, por la vía de un decreto (23 de octubre), decide la confiscación de la hacienda "Ceiba Grande" y la liberación de sus esclavos.11 En 1821, en el Congreso celebrado en la Villa del Rosario de Cúcuta, nuevamente Bolívar suplica en pro de la abolición de la esclavitud, pero el parlamento sólo aceptó promulgar la "libertad de vientre" a través de la Ley de Manumisión, donde se contempló la libertad de los hijos de las esclavas nacidos a partir de tal fecha, aunque no gozarían de sus "derechos civiles" sino cuando cumplieran 18 años de edad.12

Encontramos que en el año 1821, después de la Batalla de Carabobo, el Libertador les otorgó la libertad a algunos de los esclavos que aún poseía en la Hacienda de San Mateo, situada en los Valles de Aragua. Pensamos que esa decisión fue tomada en medio de la euforia que le ocasionó a Bolívar su triunfo en el campo de Carabobo, sin omitir su interés en que otros propietarios repitieran dicha acción. Advertimos que en la documentación consultada, 13 solamente hemos localizado los nombres de seis esclavos, quienes fueron favorecidos por la decisión antes mencionada. Al respecto veamos:

NOMBRES DE LOS ESCLAVOS – HACIENDA DE SAN MATEO

María Jacinta Bolívar - José de la Luz Bolívar - María Bartola Bolívar - Francisco Bárbara Bolívar - Juan de la Rosa Bolívar - Nicolasa Bolívar

La preocupación del Libertador por el problema de la esclavitud no culminó en 1821, ya que el 24 de marzo de 1824 redacta un decreto en el cual solicita "Protección a los esclavos para que escojan en libertad el dueño que les convenga"14 y el 28 de junio de 1827, emite otro decreto: "Dando eficacia a la Ley de Manumisión".15 En ambos documentos, advertimos que Bolívar declina en su interés por la abolición definitiva de la esclavitud en la República de Colombia y acepta las modalidades impuestas por la Ley antes mencionada.

Pensamos que el interés de Bolívar por el problema de la esclavitud, también lo refleja en su relación con su antigua aya, pues, jamás olvidó a la negra Hipólita, ya que en una carta que le envió a su hermana María Antonia, estando en la ciudad del Cuzco (Perú) fechada el 10 de julio de 1825, le recomendó "...que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera mi madre, su leche ha alimentado a mi vida y no he conocido más padre que ella..."16 Posteriormente, vemos que cuando Bolívar realizó su último viaje a Venezuela, en el año 1827, no desatendió a su antigua nodriza, ya que le escribió de nuevo a su hermana María Antonia, el día 2 de junio del año antes mencionado, señalándole que "...Del dinero que queda en tu poder procedente de la letra, tendrán la bondad de dar a Hipólita cuarenta pesos. Yo te la recomiendo..."17

En la Constitución de la República de Bolivia, aprobada en el año de 1826, el Libertador incluyó en el Artículo 10, Ordinal 5, su idea en pro de la abolición de la esclavitud en dicho país, la cual fue expuesta de la siguiente manera: "Todos los que hasta el día han sido esclavos, y por lo mismo quedarán, de hecho, libres en el acto de publicarse esta Constitución. Por una ley especial se determinará la indemnización que se debe hacer a sus antiguos (sic) dueños."18

Observamos que el interés de Bolívar por abolir en forma definitiva la esclavitud en Venezuela, no llegó a consolidarse, ya que distintas fuerzas de carácter político y económico obstaculizaron tal proceso, siendo una de ellas el hecho de que muchos oficiales patriotas poseían esclavos y se beneficiaban de sus servicios, tanto en las unidades productivas como en el servicio doméstico. Sin olvidar que en las naciones hispanoamericanas, siempre estuvo presente el temor a la llamada "guerra de razas" o "guerra de castas", tal como ocurrió en Haití y en otras islas antillanas.

Durante el primer gobierno del General José Antonio Páez, la Constituyente de Valencia promulgó el 2 de octubre de 1830, una nueva Ley de Manumisión, la cual modifica la aprobada en 1821 por el Congreso de Cúcuta y deroga todos los decretos y demás disposiciones que sobre la materia habían sido formulados por la República de Colombia. Esta nueva Ley está integrada por 25 artículos19 y se elaboró con base en un proyecto introducido por los diputados: Francisco Javier Yanes, J. M. de los Ríos, Matías Lovera, José María Vargas, Miguel Peña y Bartolomé Balza.20 En dicha Ley, observamos cinco aspectos fundamentales: 1) Se prolongó la edad para lograr la manumisión, ya que señala que los hijos de esclavas podrán gozar de su libertad sólo cuando cumplan los veintiún años; 2) Los padres o los hermanos legítimos, siempre y cuando sean libres, pueden si cancelan los gastos ocasionados por alimentos y crianza "...sacar al niño joven del poder del amo de la madre, y este acto le pone en posesión de todos los derechos civiles";21 3) Se prohibió la venta de esclavos tanto para Provincias distintas a las de su residencia como fuera del territorio de Venezuela; 4) Los fondos económicos necesarios para fomentar la manumisión debían provenir principalmente de impuestos asignados a las personas que, al morir, dejaran bienes, y si la suma obtenida era insuficiente, el Tesoro Público suministraría sus respectivos aportes y 5) En la capital de las distintas Provincias debía existir una Junta Superior de Manumisión e igualmente en cada " cabeza de cantón" habrá una Junta Subalterna, las cuales tenían por misión, supervisar y controlar el proceso de manumisión.

La Ley de Manumisión de 1830 responde a los intereses del bloque de clases dominantes: latifundistas y comerciantes, quienes detentaban el poder político al servicio de sus privilegios y deseaban con dicha Ley, continuar explotando a los grupos sociales sometidos a esclavitud, ya que prolongaban la edad para que el manumiso pudiera ser libre, ofrecen sólo un reducido aporte económico al fondo de manumisión y, a pesar de establecer la libertad de vientre en el Artículo 5°, se destaca que el niño o joven que se encuentre bajo el control del dueño de la madre, será avaluado por "....la mitad del valor que tendría por la tarifa siendo esclavo".22 Con la promulgación de la Ley de Manumisión de 1830, según la acertada opinión de R. A. Róndon Márquez: "...se nota ya la influencia de muchos propietarios, algunos enemigos de la Independencia, que estaban regresando al País, y de los mismos propietarios que ahora se aprovechaban de los beneficios de la paz para remachar sus derechos privilegiados".23

En una muestra fehaciente de lo antes mencionado, podemos conocer a través de la lectura de numerosos documentos que se encuentran en el Archivo General de la Nación (Caracas), Sección Secretaría del Interior y Justicia, (Véase el Cuadro N° 1) en los cuales una gran cantidad de propietarios solicitaban a las autoridades que les devolvieran a sus esclavos, quienes se encontraban incorporados en los ejércitos de la República o, por el contrario, reclamaban una indemnización por los mismos, aunque algunos de ellos habían muerto en combates o se encontraban fugados.

Durante la cuarta y quinta década del siglo XIX, vemos que en nuestro país estuvo vigente la Ley de Manumisión aprobada en 1830 y diez años más tarde, es decir en 1840, el General José Antonio Páez promulgó una reforma a dicha Ley.24 Esa modificación contempló en la práctica un aumento de cuatro años para que los manumisos pudieran obtener su plena libertad, ya que se les obligaba a aprender algún arte u oficio, para poder ser hombres o mujeres libres. Asimismo, no podemos olvidar que el día 19 de mayo de 1837, se firmó el "Tratado sobre extinción del tráfico de esclavos concluido entre la República de Venezuela y Su Majestad El Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda".25 Vemos que dicho tratado, aunque no contempló directamente la abolición de la esclavitud en nuestro país, sin embargo tuvo como objetivo principal evitar la introducción de nuevos esclavizados procedentes de cualquier parte del mundo. Este convenio fue firmado por Sir Robert Ker Porter, Encargado de Negocios del gobierno británico y Santos Michelena, Secretario de Relaciones Exteriores de Venezuela.26 Posteriormente, encontramos hacía 1840-1844, que el Banco Colonial Británico establecido en la ciudad de Caracas, fue acusado de propiciar "...la abolición de la esclavitud en coincidencia con los liberales guzmancistas".27 Con el exterminio de la esclavitud, los ingleses aspiraban que las sociedades de América pudieran estar integradas solamente por hombres libres y con poder adquisitivo desde el punto de vista salarial.

En el año de 1849, surge de nuevo el debate político en torno a la abolición de la esclavitud en Venezuela, pues, para esa fecha ocupa un lugar especial, el gobernador de la Provincia de Apure, Coronel Rafael Acevedo, quien propuso a los otros gobernadores de la nación, la conveniencia de que se aprobara una Ley que otorgara la libertad a los esclavos "...Según él, los beneficios serían muchos y compensarían grandemente cualquier problema que esa medida pudiera causar. Era correcto darles la libertad a los esclavos, pues la mayoría de ellos habían más que pagado su propio precio en servicios..."28

Más adelante, encontramos varios proyectos de carácter abolicionistas presentados al Congreso de la República de Venezuela antes de 1854, siendo el primero de ellos el que dio a conocer José Silverio González (Cumaná, 1820-1886), cuando fue Diputado por la Provincia de Cumaná ante el Congreso de la República. En sus efectos, el representante cumanés planteó en la sesión del 20 de enero de 1850, que se discutiera el problema de la esclavitud y, en tal sentido, presentó un "Proyecto de Ley sobre Abolición de la esclavitud en Venezuela", (Véase en el Anexo el Documento Nº 4) el cual aunque fue discutido, no fue aprobado por el parlamento motivado a que el Estado no tenía el dinero para cancelar la indemnización a los dueños de esclavos. Asimismo, nuestro personaje, en el año aludido, recibió una condecoración otorgada por el Gobierno de su Majestad Británica por haberse opuesto a que una súbdita inglesa de las Antillas fuese sometida a esclavitud cuando fue trasladada a Cumaná. También, vemos que José Silverio González continuó con sus ideas anti-esclavistas y, en 1854, dio su voto de apoyo a la Ley de Abolición, promulgada por el General José Gregorio Monagas.29

Con respecto al bienio 1851-1852, encontramos que en Venezuela se plantearon dos proyectos abolicionistas. El primero fue elaborado por la Diputación Provincial de Barquisimeto en 1851 y, el segundo, por la Diputación Provincial de Caracas en 1852, ambos no fueron aprobados por el Congreso de la República y constituyeron sin embargo, dos antecedentes de mucha importancia en el proceso abolicionista de nuestro país.30

El 23 de marzo de 1854, el Senado y la Cámara de Representantes de la República de Venezuela aprobaron la Ley sobre Abolición de la Esclavitud en nuestra nación, la cual recibió un día después el ejecútese por parte del Presidente General José Gregorio Monagas y el Secretario de Estado en los Despachos del Interior, Justicia y Relaciones Exteriores, Lic. Simón Planas. Dicha Ley está integrada por 16 artículos; los tres primeros se refieren directamente al otorgamiento de la libertad para los esclavos y los manumisos; los artículos 4, 5, 6, 7, 13 y 14 tratan sobre el proceso de indemnización de los fondos destinados para tal fin; los artículos 8, 9, 10, 11, 12 ordenan el establecimiento de las Juntas de Indemnización y la realización de un Censo de los esclavos residentes en cada una de las Provincias; el artículo 15 señala que el Poder Ejecutivo reglamentará esta Ley y, el artículo 16, deroga la Ley del 28 de abril de 1848 sobre manumisión y el decreto de 15 de mayo de 1852 que exigía la recaudación del 10% de las rentas nacionales que adeudaban las provincias. El Reglamento de la Ley de Abolición fue promulgado por el Presidente Monagas, el 30 de marzo de 1854 y esa normativa jurídica se divide en varias secciones: Sesión 1ª. de las Juntas y los reclamos; Sección 2ª. de los tesoreros y de sus cuentas y Sección 3ª. de las contribuciones.31

Ahora bien, el 24 de marzo del año 2004, hemos conmemorado el sesquicentenario de la Ley de Abolición, en el contexto de una nación multiétnica y pluricultural como lo es la Venezuela actual, donde los componentes de origen africano persisten en un sector mayoritario de su población (negros, mulatos, zambos y los denominados mestizos), sin omitir las numerosas variantes propias de nuestro proceso histórico, en el cual se incluyen los aportes de los inmigrantes canarios (antiguos guanches), europeos, árabes, asiáticos y otros.

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ANEXO DOCUMENTAL

Documento N° 1

DECRETO SOBRE LIBERTAD DE LOS ESCLAVOS

REPÚBLICA DE VENEZUELA

SIMÓN BOLÍVAR

Jefe Supremo, y Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y Nueva Granada, &., &., &.

A los habitantes de Río Caribe, Carúpano y Cariaco.

Salud.

Considerando que la justicia, la política y la Patria reclaman imperiosamente los derechos imprescriptibles de la naturaleza, he venido en decretar, como decreto, la libertad absoluta de los esclavos que han gemido bajo el yugo español en los tres siglos pasados. Considerando que la República necesita de los servicios de todos sus hijos, tenemos que imponer a los nuevos ciudadanos las condiciones siguientes:

Artículo primero. Todo hombre robusto, desde la edad de catorce hasta la de sesenta años, se presentará en la parroquia de su Distrito a alistarse en las banderas de Venezuela, veinte y cuatro horas después de publicado el presente decreto.

Artículo segundo. Los ancianos, las mujeres, los niños, y los inválidos, quedarán eximidos desde ahora para siempre del servicio militar; como igualmente del servicio doméstico y campestre en que estaban antes empleados a beneficio de sus señores.

Artículo tercero. El nuevo Ciudadano que rehúse tomar las armas para cumplir con el sagrado deber de defender su libertad, quedará sujeto a la servidumbre, no sólo él, sino también sus hijos menores de catorce años, su mujer y sus padres ancianos.

Artículo cuarto. Los parientes de los militares empleados en el ejército libertador gozarán de los derechos de Ciudadanos y de la libertad absoluta que les concede este decreto a nombre de la República de Venezuela.

El presente reglamento tendrá fuerza de ley y será fielmente cumplido por las Autoridades Republicanas de Río Caribe, Carúpano y Cariaco.

Dado en el Cuartel General de Carúpano, a 2 de junio de 1816.

Nota: Existente en el archivo de Diego Bautista Urbaneja y facilitado para la copia por el doctor Alberto Urbaneja. Este decreto fue derogado por otro más amplio dado en Ocumare el 6 de julio siguiente.

Fuente: Bolívar, Simón. Proclamas y discursos del Libertador, 1811 – 1830 / Compilación, estudio y notas de Vicente Lecuna. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1983. pp. 148 - 149.

Documento N° 2

PROCLAMA DEL LIBERTADOR, OCUMARE 6 DE JULIO DE 1816.

SIMÓN BOLÍVAR

Jefe Supremo de la República, y Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y de Nueva Granada, &., &., &.

A los habitantes de la provincia de Caracas.

Un ejército provisto de artillería y cantidad suficiente de fusiles y municiones está hoy a mi disposición para libertarnos. Vuestros tiranos serán destruidos, o expelidos del país, y vosotros restituidos a vuestros derechos, a vuestra patria y a la paz.

La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonaremos a los que se rindan, aunque sean españoles. Los que sirvan la causa de Venezuela serán considerados como amigos, y empleados según su mérito y capacidad.

Las tropas pertenecientes al enemigo que se pasen a nosotros, gozarán de todos los beneficios que la patria concede a sus bienhechores.

Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla. Ningún americano sufrirá el menor perjuicio por haber seguido el partido del rey, o cometido actos de hostilidad contar sus conciudadanos.

Esa porción desgraciada de nuestros hermanos que ha gemido bajo las miserias de la esclavitud ya es libre, La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos: de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos.

Luego que tomemos la capital convocaremos el Congreso General de los representantes del pueblo, y restableceremos el Gobierno de la República. Mientras nosotros marchamos hacia Caracas, el general Mariño a la cabeza de un cuerpo numeroso de tropas, debe atacar a Cumaná. El general Piar sostenido por los generales Rojas y Monagas ocupará los Llanos, y avanzará sobre Barcelona, mientras el general Arismendi con su ejército victorioso ocupará la Margarita.

Cuartel General de Ocumare, 6 de julio de 1816.

Simón Bolívar

Fuente: Bolívar, Simón. Proclamas y discursos del Libertador 1811-1830 / Compilación estudios y notas de Vicente Lecuna. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos. 1983. pp. 150-151.

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Documento N° 3

Por la libertad de los hijos de los esclavos.

A.S.E. el señor Presidente del Soberano Congreso de Colombia.

Exmo. Señor:

La sabiduría del Congreso General de Colombia está perfectamente de acuerdo con las leyes existentes en favor de la manumisión de los esclavos; pero ella pudo haber extendido el imperio de su beneficencia sobre los futuros colombianos que, recibidos en una cuna cruel y salvaje, llegan a la vida para someter su cerviz al yugo. Los hijos de los esclavos que en adelante hayan de nacer en Colombia deben ser libres, porque estos seres no pertenecen más a que a Dios y a sus padres, y ni Dios, ni sus padres los quieren infelices. El Congreso General, autorizado por sus propias leyes, y aun más, por las de la naturaleza, puede decretar la libertad absoluta de todos los colombianos al acto de nacer en el territorio de la república. De este modo se concilian los derechos posesivos, los derechos políticos, y los derechos naturales.

Sírvase V.E. elevar esta solicitud de mi parte al Congreso General de Colombia, para que se digne concedérmela en recompensa de la batalla de Carabobo, ganada por el ejército libertador, cuya sangre ha corrido sólo por la libertad.

Dios, etc. Valencia, 14 de julio de 182 Simón Bolívar

Fuente: Bolívar, Simón. Proclamas y discursos del Libertador, 1811 – 1830 / compilación... de Vicente Lecuna. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1983. p. 264

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Documento N° 4

Proyecto de Ley sobre Abolición de la Esclavitud en Venezuela, presentado por el Diputado José Silverio González.

Caracas, 1850

El Senado i (sic) Cámara de Representantes de la República de Venezuela reunidos en Congreso:

Considerando:

1.- Que el fundamento de la Democracia es el principio de la Soberanía del Pueblo.

2.- Que de este principio fundamental se derivan naturalmente la libertad, la igualdad i (sic) la fraternidad de todos los hombres.

3.- Que, según las doctrinas cristianas, todos tenemos un mismo origen i (sic) un mismo destino, todos somos hermanos de Jesucristo, todos estamos obligados a amarnos de todo corazón i (sic) todos somos iguales ante Dios, pues que seremos juzgados sin acepción de personas.

4.- Que por consiguiente, la servidumbre no solo es contraria al sistema republicano i (sic) popular, sino también a los dogmas del Evangelio, i (sic) ignorante de la dignidad humana.

5.- Que ese abyecto estado no ha podido tener origen ni puede conservarse sino bajo el imperio de la fuerza.

6.- Que mientras exista la servidumbre, la civilización no se desenvolverá jamás cual conviene, porque la humanidad lleva en su frente una marca de ignominia.

7.- Que por tales razones, si es urgente abolir la esclavitud, es así mismo necesario respetar la propiedad que es un derecho garantizado a los venezolanos por la Constitución del Estado uno de los precisos elementos del orden público.

8.- Y que también es de todo indispensable proveer a la seguridad, sin la cual no hai (sic) asociación posible.

Decretan:

Art. 1.- Queda abolida la esclavitud en Venezuela.

Art. 2.- Los dueños de los siervos que existan en la República serán indemnizados del valor de éstos precisamente en dinero efectivo.

Art. 3.- Al efecto, se autoriza al P. Ejecutivo para contratar un empréstito, dentro o fuera del país, hasta la cantidad de dos millones de pesos, si fuese necesario, bajo la garantía de las rentas del Estado.

Art. 4.- Los Libertos útiles, menores de 45 años i (sic) mayores de 18; siendo varones presentarán a la Patria por cuatro años sus servicios en el ejército i (sic) máxima, sin perjuicio de un aislamiento en la milicia nacional, conforme a la lei (sic).

Art. 5.- Quedan exentos de servir en el ejército i (sic) marina los libertos que sean padres de familias, honrados y laboriosos, los que justifiquen hallarse ocupados diariamente en cualquier clase de honesto trabajo i (sic) los que continúen viviendo en honradez bajo la dependencia, celo y vigilancia de sus patrones.

Art. 6.- Las hembras serán colocadas por las autoridades de policía en casas de personas acreditadas por sus buenas costumbres i (sic) amor al trabajo, quienes serán responsables de la conducta de los libertos i (sic) les indemnizaran efectivamente de sus servicios.

Art. 7.- Siempre que los libertos quieran vivir separadamente, constituidos en familias, consagradas a las labores rústicas o urbanas, i (sic) con el orden i (sic) decencia que corresponden a una sociedad de personas libres i (sic) morigeradas, no les podrá ser impedido; pero bajo la supervijilancia (sic) de los funcionarios de policía.

Art. 8.- El P. Ejecutivo reglamentará las disposiciones de ésta lei (sic) para que tenga eficaz i (sic) exacto cumplimiento, sin cuyo requisito no podrá ponerse en observancia.

Art. 9.- Se deroga la lei (sic) del 28 de abril de 1848 sobre manumisión.

Dado en Caracas, Febrero 4 de 1850. José Silverio González.

Fuente: Ramos Guédez, José Marcial y Mendoza, Irma. José Silverio González y la abolición de la esclavitud en Venezuela, 1850 - 1854, pp. 17-18.

CITAS Y REFERENCIAS BIBLIOHEMEROGRÁFICAS

1 Verna, Paúl. "La Revolución Haitiana y sus manifes-taciones socio-jurídicas en el Caribe y Venezuela" En: Revista de Control Fiscal. Órgano de la Contraloría General de la República. Caracas, Año XXIV, N° 110, Julio - Septiembre de 1983. pp. 25-38

2 Ramos Guédez, José Marcial. "Insurrección de José Leonardo Chirino en la Serranía de Coro en 1795: bicentenario de una lucha" En: José Leonardo Chirino y la insurrección de la Serranía de Coro de 1795. Insurrección de libertad o rebelión de independencia. Memoria del Simposio realizado en Mérida los días 16 y 17 de noviembre de 1995, pp. 173-179 e igualmente, véanse: Ramos Guédez, José Marcial. Bibliografía y hemerografía sobre la insurrección de José Leonardo Chirino en la Serranía de Coro 1795-1995, pp. 5-9 y Brito Figueroa, Federico. Las insurrecciones de los esclavos negros en la sociedad colonial venezolana, pp. 103-104.

3 Ramos Guédez, José Marcial. "Insurrección de José Leonardo Chirino en la Serranía de Coro en 1795: bicentenario de una lucha" En: Ob. Cit., p. 177.

4 Ibídem, p. 178.

5 Grases, Pedro. La conspiración de Gual y España y el ideario de la independencia, pp. 175-176.

6 Idem.

7 León, Oscar E. Agenda histórica de Venezuela, p. 37.

8 Gil Fortoul, José. Historia constitucional de Venezuela. Tomo I, 434.

9 Ramos Guédez, José Marcial. "Simón Bolívar" En: Vidas venezolanas, p. 20.

10 Ramos Guédez, José Marcial. Simón Bolívar y la abolición de la esclavitud en Venezuela, 1810-1830, pp. 14-18.

11 Bolívar, Simón. Decretos del Libertador. Tomo 1, p. 124.

12 "Documento N° 17. ´Ley del 19 de julio [de 1821] sobre la libertad de los partos, manumisión y abolición del tráfico de los esclavos´" En: Materiales para el estudio de la cuestión agraria en Venezuela (1810 -1865) Mano de obra: legislación y administración / estudio preliminar y selección por Antonieta Camacho. Vol. 1, Tomo 4, pp. 43-45.

13 Bolívar, Simón. Escritos del Libertador III. Documentos particulares. Tomo II, pp. 138-143.

14 Bolívar, Simón. Decretos del Libertador. Tomo I, pp. 289-290.

15 Ibídem. Tomo II, pp. 325-352.

16 Bolívar, Simón. Escritos del Libertador III. Documentos particulares. Tomo II, p. 158.

17 Idem.

18 Bolívar, Simón. "...Constitución del Estado...República Boliviana...1826" En: Subieta Sagámaga, Luis. Bolívar y Bolivia, p.126.

19 "Documento N° 53. Ley de 2 de octubre de 1830, reformando la de Manumisión de 1821..." En: Materiales para el estudio de la cuestión agraria en Venezuela (1810 -1854). Mano de obra: legislación y administración. Vol. I, Tomo 4, pp. 104-107.

20 Figueroa S., Marcos. "La Ley de Manumisión de esclavos en 1830" En: El Universal. Caracas, 5 de junio de 1976.

2 "Documento N° 53. Ley de 2 de octubre de 1830, reformando la de manumisión de 1821" En: Ob. Cit. Vol. I, Tomo 4, p. 104.

22 Ibídem, p. 105.

23 Rondón Márquez, R. A. La esclavitud en Venezuela: el proceso de su abolición y las personalidades de sus decisivos propulsores: José Gregorio Monagas y Simón Planas, p. 51.

24 Páez, José Antonio "Documento N° 125. 27 de abril de 1840. Decreto para atender el bienestar de los manumisos al salir del poder de sus patronos" En: Materiales para el estudio de la cuestión agraria en Venezuela (1810-1854). Mano de obra: legislación y administración. Vol. I, Tomo 4, pp. 206-208.

25 "Documento N° 105...Tratado sobre extinción del tráfico de esclavos concluido entre la República de Venezuela y Su Majestad el Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña é Irlanda" En: Materiales para el estudio de la cuestión agraria en Venezuela (1810-1854). Mano de obra: legislación y administración. Vol. I, Tomo 4, pp. 178-182.

26 Ker Porter, Sir Robert. 1825 Diario de un diplomático británico en Venezuela 1842, p. 797.

27 Banko, Catalina. El capital comercial en La Guaira y Caracas (1821-1848), p. 642.

28 Lombardi, John V. Decadencia y abolición de la esclavitud en Venezuela 1820-1854, p. 179.

29 Ramos Guédez, José Marcial y Mendoza, Irma. José Silverio González y la abolición de la esclavitud en Venezuela, 1850 -185, pp. 10-24.

30 Rondón Márquez, R. A. Ob. Cit., pp. 119-123.

31 Venezuela. Congreso de la República. Ley y reglamento sobre abolición de la esclavitud en Venezuela, pp. 3-5.

FUENTES CONSULTADAS

DOCUMENTALES

Archivo General de la Nación. (Caracas) Sección Secretaría de Interior y Justicia. 1830-1833.

BIBLIOGRÁFICAS

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Bolívar, Simón. (1961). Decretos del Libertador. Caracas: Publicaciones de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, 3 Tomos.

Bolívar, Simón. (1967). Escritos del Libertador III. Documentos particulares. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela, Tomo II, 356 p.

Bolívar, Simón. (1983). Proclamas y discursos del Libertador, 1811-1830 / Compilación, estudio y notas de Vicente Lecuna. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 455 p. (Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, N°. 13).

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Gil Fortoul, José. (1930). Historia constitucional de Venezuela. 2ª.ed. Caracas: Parra León Hermanos, editores, 3 tomos.

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Ker Porter, Sir Robert. (1997). 1825 Diario de un diplomático británico en Venezuela 1842. Caracas: Fundación Polar, 1040 p.; ilus.

León, Oscar E. (1983). Agenda histórica de Venezuela. Caracas: Alfadil, 119 p. (Colección AmeriTextos, N° 8).

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Ramos Guédez, José Marcial. (1999). Simón Bolívar y la abolición de la esclavitud en Venezuela, 1810-1830. Los Teques: Centro de Investigaciones Bibliográficas Venezolanas, 18 p.

Ramos Guédez, José Marcial y Mendoza, Irma. (1990). José Silverio González y la abolición de la esclavitud en Venezuela, 1850-1854. Caracas: Universidad Santa María, Centro de Investigaciones Históricas, 36 p.

Ramos Guédez, José Marcial y otros. (1996). José Leonardo Chirino y la insurrección de la serranía de Coro de 1795. Insurrección de libertad o rebelión de independencia. Memoria del simposio realizado en Mérida los días 16 y 17 de noviembre de 1995. Mérida: Universidad de Los Andes, Universidad Central de Venezuela, Universidad del Zulia, 225 p.

Ramos Guédez, José Marcial y otros. (1983). Vidas venezolanas / Selección y coordinación de R. J. Lovera De-Sola. Caracas: Alfadil, 130 p. (Colección AmeriTextos, N° 7).

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Subieta Sagárnaga, Luis. (1975). Bolívar y Bolivia. Potosí (Bolivia): Universidad Boliviana "Tomás Frías", Publicaciones del Departa-mento de Extensión Universitaria, 190 p.

Venezuela. Congreso de la República. (1854). Ley y reglamento sobre abolición de la esclavitud en Venezuela. Caracas: Imprenta Republicana de Eduardo Ortiz, 16 p. + 2 cuadros.

HEMEROGRÁFICAS

Revista de Control Fiscal. Órgano de la Contraloría General de la República. Caracas, 1983.

El Universal. Caracas, 1976,