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Espacio Abierto

versión impresa ISSN 1315-0006

Espacio Abierto v.17 n.3 Maracaibo sep. 2008

 

Dos enfoques clásicos para el estudio de la estratificación social y de las clases sociales

Ricardo Rivas Rivas*

* Escuela de Trabajo Social. Universidad San Sebastián, Chile. Correo electrónico: rrivas@uss.cl

Resumen

Uno de los temas más importantes en la teoría sociológica y en las ciencias sociales en general ha sido la desigualdad social. Desde este ámbito destacan aquellos enfoques que permiten, además de una reflexión teórica, un análisis empírico. Así, en la primera parte de este artículo nos proponemos revisar la llamada “perspectiva relacional”, dentro de la cual existen dos enfoques clásicos: el enfoque neoweberiano y el enfoque neomarxista. Dentro del enfoque neoweberiano, analizamos la propuesta de John Goldthorpe para estudios empíricos de clases sociales. En la segunda parte, presentamos un análisis crítico de la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones (CIUO-88), y luego construimos un esquema de clases basado en dicha clasificación de ocupaciones; de esta forma, intentamos aplicar la propuesta de J. Goldthorpe.

Palabras clave: Estratificación social, clases sociales, esquema de clases, J. Goldthorpe, CIUO-88.

Two Classical Approaches to the Study of Social Stratification and Social Classes

Abstract

One of the most important topics in sociological theory and the social sciences in general has been social inequality. In this area, those approaches that permit an empirical analysis as well as a theoretical reflection stand out. The first part of this paper reviews the so-called “relational perspective”, within which two classical approaches exist: the neo-Weberian and the neo-Marxist approach. Within the neo-Weberian approach, John Goldthorpe’s proposal for empirical studies of social classes is analyzed. In the second part, a critical analysis of the International Standard Classification of Occupations (ISCO-88) is presented.  A concept of classes is constructed based on that classification of occupations, thereby attempting to apply the proposal of J. Goldthorpe.

Key words: Social stratification, social class, concept of class, J. Goldthorpe, ISCO-88.

Recibido: 20-11-07/ Aceptado: 10-06-08

Introducción

Podemos situar la desigualdad social como una preocupación central de las Ciencias Sociales en general y de la Sociología en particular, desde que se pone como principio y propósito -por lo menos en el mundo occidental- la igualdad entre los seres humanos desde su nacimiento, y a pesar de dicho propósito, las diferencias persisten y se profundizan. La pérdida de legitimidad de las desigualdades en las voluntades extraterrenales o simplemente por las leyes naturales, ha hecho que emerjan diferentes explicaciones de carácter profundamente social, más allá que estas explicaciones sean usadas nuevamente como forma de legitimación.

El avance del capitalismo y de la modernidad, harán que la desigualdad se observe desde los derechos civiles y políticos, y éstos sean la vía de buscar las formas de explicación y cambio en el ámbito de la desigualdad, por lo menos desde la estructura de oportunidades y del trato. Sin embargo, tal como lo expone Rosemary Crompton (Crompton, 1997) es Marx quién llama la atención acerca de la naturaleza económica de la desigualdad, o más bien materialista. Esto es, las libertades e igualdades civiles y políticas pueden convivir con las desigualdades en la posesión de los medios de producción, y por lo tanto la explicación de sociedades estratificadas parten desde este fundamento.

Antes de profundizar en dicha línea, debemos tener en cuenta que un punto de partida es considerar la “diferenciación social” en términos de las condiciones para adquirir una mayor porción de bienes tangibles o intangibles valorados, lo que nos permite hablar de Desigualdad Social. Lo interesante es que teniendo como base este último concepto, surge el de Estratificación Social, al definirlo como la desigualdad institucionalizada que existe en un sistema de relaciones sociales que determina quién recibe qué y por qué1 (Kerbo, 1998: 12) y de esta forma podemos conocer los mecanismos de distribución de este sistema.

Desde cuestionamientos genéricos al respecto, veremos que no sólo abarcamos una definición gradacional de estratificación (quién recibe qué) sino además tratamos de identificar los mecanismos anidados en las relaciones sociales (por qué) que nos permitan hacer una descripción de tipo relacional.

Por lo tanto, describir y/o explicarnos la desigualdad entre los seres humanos en torno a la propiedad de diversos tipos de bienes y servicios, necesita de la definición del enfoque desde el cual se hará dicho proceso de investigación y/o reflexión. Este reconocimiento tendrá consecuencias y limitantes en el plano metodológico y teórico.

Al respecto, si nos apoyamos en el trabajo de Stanislaw Ossowski2 (Hernández de Frutos, 1997; Feito, 1997) y de Rosemary Crompton (Crompton, 1997) sería en la llamada “Perspectiva Relacional” donde encontramos una búsqueda de fundamentos teóricos y a la vez empíricos para responder dichas preguntas respecto a la desigualdad social.

Primera Parte: Aspectos Teóricos

1. Aspectos centrales de la perspectiva relacional

El carácter relacional es reservado a las “clases sociales”, donde éstas se configuran en medio de un sistema de relaciones ya no lógicas entre ellas, sino son relaciones propiamente “sociales”, donde el hilo conductor no es una jerarquización en torno a una variable, sino una diferenciación desde posiciones cualitativas en el seno de relaciones sociales que definiría de modo simultáneo las “clases sociales”. Este principio relacional lo entendemos mejor si decimos que hablar de una estructura de clases es hablar de una estructura de intereses, lo que constituye la base para la acción social colectiva (Feito, 1997).

Desde nuestro ejemplo (Figura 1) para poder definir las clases A, B o C, debemos centrarnos en las relaciones que mantienen estas tres. La una no existe sin la otra. Ahora, estas relaciones están en dialéctica correspondencia con la distribución de aquellos medios tangibles o intangibles. Sin embargo, cabe ser claro indicando que “la cuestión no radica en que los obreros posean menos que los capitalistas, sino que más bien se trata de que ocupan una posición dentro de una relación social que define tanto al capitalista como al trabajador: la relación social de intercambio en el mercado de trabajo” (Feito, 1997: 31). Esto significa que no apuntamos a ciertos aspectos de desigualdad de resultados, como es el ingreso. Por lo tanto no se trata de desigualdades de condiciones, sino de posiciones. Si estas “clases” A, B o C se igualaran en todo menos en lo que las define, todavía podríamos seguir hablando de ellas, aunque sólo fuera para decir que no hay más diferencias entre A, B o C (Carabaña, 1996).

1.1. Enfoque Relacional I: Marx y Neomarxistas

Principales Elementos en Marx

Como bien sabemos, en Marx no existe una definición acabada de clase social, aunque es un concepto transversal a su obra, dado que constituía el eje para la descripción y estudio del capitalismo, así como su plataforma para comprender y explicar el cambio social.

Brevemente, podemos fijar como base teórica que para Marx las relaciones sociales son relaciones de producción. Dentro de éstas, el hecho que unos sean propietarios de los medios para tal proceso y otros no, divide al la humanidad en dos grupos (Burguesía y Proletariado) que poco a poco descubrirán intereses opuestos y que el desarrollo de dicho enfrentamiento de intereses conforman la historia de la humanidad3. Pero lo más importante, es que la relación entre ambos grupos son relaciones de explotación, debido a que los dueños de los medios de producción logran adueñarse del trabajo de los otros y capitalizarlo, provocando una distribución inequitativa de la riqueza y cada vez más, de la propiedad.

Sin embargo, debemos tener en cuenta la crítica al pensamiento de Marx en cuanto a las clases sociales y a la búsqueda de una estructura social basada en clases sociales. Podemos sintetizar esta crítica en 3 puntos que nos parecen relevantes (Feito, 1997):

1. Marx no tuvo en consideración la posibilidad de que la calificación pudiera convertirse en una base de creación para clases sociales.

2. El Estado es visto sólo como un dispositivo de dominación. Sin embargo, se fue convirtiendo en un creador de empleos con cierta particularidad que influía a la hora de observar una estructura de clases.

3. La autoridad en la empresa capitalista es desestimada, sin embargo es un aspecto importante en las relaciones de clases tal como lo demostrara Ralf Dahrendorf.

Respecto al trabajo de Marx en cuanto a clases sociales existen sendas discusiones en torno a lo que se refería concretamente. Para efectos de este trabajo, creemos que el trabajo de Eric Olin Wright nos aporta una importante y útil reducción de complejidad.

El Trabajo de Eric Olin Wright

Wright diferencia entre el análisis marxista centrado en la estructura de clases y en el de formación de clases. El primero “se refiere a la estructura de relaciones sociales en la que están inmersos los individuos y que determinan sus intereses de clase... la estructura de clases define un conjunto de huecos o posiciones que son ocupadas por los individuos o las familias” (Wright, 1994: 5). En cambio la formación de clases “se refiera a la formación de colectividades organizadas dentro de aquellas estructuras sobre la base de los intereses prefigurados por esa misma estructura de clases”. Podemos inferir, que en cierta forma para la estructura de clases el concepto de “clase en sí” tiene más sentido, mientras que para el análisis de la formación de clases apela centralmente al concepto de “clase para sí”. Por otro lado, ambos tipos de análisis pueden distinguirse de otra forma, al decir que “si la estructura de clases se define por las relaciones sociales entre clases, la formación de clases se define por las relaciones sociales dentro de las clases, relaciones sociales que forjan colectividades embarcadas en luchas (Wright, 1994).

Al referirnos al trabajo de Wright, debemos centrarnos en el análisis de la estructura de clases marxista. Al respecto, debemos mencionar inmediatamente que para Wright es fundamental el desafío para la teoría marxista: no ha habido un avance como se suponía en una polarización de las clases. Es así como para Wright, existe una serie de cuestionamientos al introducirse a niveles intermedios de un análisis de clase, como es el problema de las “clases medias” y del campesinado. Esto ha dado un incentivo para el desarrollo de nuevos conceptos o de revisión de algunos ya instalados en la teoría marxista, con un enfoque más autoexigente y analítico de las particularidades que pueden tomar las formaciones sociales en el seno de “capitalismos realmente existentes” (Wright, 1994). Es así como en Wright podemos fijar dos momentos de su trabajo: a) el desarrollo de clases en base a posiciones contradictorias, que abandona posteriormente por deshacer un giro en su concepto de explotación b) el desarrollo de un esquema de clases basados en un nuevo concepto de explotación desde los aportes de John Roemer. Expondremos brevemente el segundo momento.

a) Al respecto, comenzaremos reconociendo que para Wright, la explotación se basaría en tres principios (Wright, 1994: 27).

b) El bienestar material de un grupo de gente depende de las privaciones materiales de otros.

c) El punto (a) implica la existencia de una exclusión asimétrica del explotado4 en cuanto a ciertos recursos productivos. Esta exclusión es respaldada generalmente por los derechos de propiedad.

Lo anterior lleva a la apropiación de frutos del trabajo del explotado por parte de los que controlan los recursos productivos relevantes.

Las dos primeras llevan a una opresión económica no explotadora. Sin embargo, las tres a la explotación.

En la opresión no existe una interdependencia, sin embargo la explotación limita más al explotador en el sentido que necesita de los explotados. Por lo tanto, el carácter relacional de las clases nuevamente se centra en relaciones de explotación. Sin embargo, en esta etapa del trabajo de Wright cabe reconocer la inclusión del concepto de dominación que a juicio del autor estaría al servicio de la explotación y no al revés. Es una forma de asegurar el nivel de esfuerzo en el proceso productivo (Wright, 1994: 38).

El paso a su segundo modelo de 12 posiciones de clase, la identificación de estas clases “ambiguas”, ya no lo hace desde un criterio de autonomía (como en las clases contradictorias), sino más bien nuevamente desde el concepto de explotación más ampliado, lo que lo hace centrarse en una explotación no sólo desde los bienes de físicos de capital, sino de autoridad (organización) y de experiencias o credenciales (cualificación):

Bienes de Organización: La organización del proceso productivo se entiende como “las condiciones de cooperación coordinada entre los productores dentro de una división compleja del trabajo (Wright, 1994: 91). De esta forma, el modo en que se organiza el proceso es un recurso productivo necesario junto a los medios de producción y a las cualificaciones del productor (Wright, 1994: 90). Por lo tanto encontraremos que este bien tiene una distribución desigual. Sólo es posible controlar el proceso productivo a través de la dominación. El mecanismo de control de este bien es la autoridad.

Quienes controlen (y no tanto que posean) este bien, y no los otros, está en una posición contradictoria propiamente tal, e incluso participaría de parte del excedente social traspasado a través de las llamadas “rentas de lealtad”, o dicho de otra forma, están en una posición privilegiada en el seno de las relaciones de explotación.

Bienes de cualificación: es un bien complementario a los demás, y que también es escaso, aquellos logran un salario superior al costo de producir y reproducir su fuerza de trabajo, por lo tanto son parte de la situación privilegiada de la distribución del excedente social. Su posición es estratégica en el seno del mercado de trabajo (Wright, 1994: 42).

En su modelo de 12 posiciones de clases, Wright identifica que algunas son posiciones contradictorias dentro de las relaciones de clase, otras son posiciones de apropiación privilegiada dentro de las relaciones de explotación y otras son relaciones polarizadas dentro de las relaciones de propiedad capitalistas (Wright, 1994: 42).

1.2. Enfoque relacional II: Weber y Neoweberianos

Al escribir de Weber respecto al estudio de la estratificación y de las clases, cabe hacer notar ciertas premisas diferentes a las de Marx respecto a la comprensión de la sociedad: para Weber la ideología influye sobre la vida material y por otro lado, todo proceso macro de la sociedad deben reducirse a sus componentes individuales para poder explicarlos, lo que se conoce como individualismo metodológico (Crompton, 1997).

Estas diferencias enmarcan el desarrollo de una teoría de la estratificación en Weber, en la cual se inserta una definición de clase que tiene puntos en común, contrarios5 e incluso complementarios con Marx6.

Así, para Weber las relaciones entre las personas hacen que existan formas de distribución desigual de ciertos bienes tangibles e intangibles, que tiene como producto clases positiva o negativamente privilegiadas. Estos pueden ser bienes de producción pero también de educación y cualificación que configuran “situaciones de clase” en el mercado que tienen como correlato “estructuras de oportunidades”.

Si nos centramos en que Weber reconozca que no sólo en el ámbito de la producción se originan desigualdades estructuradas, podemos relevar los aportes que hace esta premisa en el ámbito del estudio de las clases:

1. Si bien el cómo se relacionan los individuos con la propiedad de los medios de producción conforma conglomerados de individuos de condiciones objetivas similares, además debe importarnos la inserción de éstos en el mercado (de trabajo principalmente).

2. Como consecuencia de lo anterior, la calificación y la educación juegan un rol importante en la configuración de las “oportunidades de vida”.

3. Da una importancia al status y al prestigio como una fuente de diferenciación social, quitándole la exclusividad otorgada al las clases en el sentido que le da Marx. En este aspecto, podemos encontrar las raíces para la perspectiva funcional de la estratificación.

4. Del punto anterior, la dominación no necesariamente está ligada a un fenómeno de explotación económica, sino también a fenómenos de prestigio y poder.

Para Wright (Carabaña, 1993) el enfoque de Marx y de Weber respecto a la desigualdad social, específicamente respecto a las clases tienen muchos puntos en común, sin embargo, existe un punto crucial de distanciamiento a describir. En efecto, el concepto de “oportunidades de vida” crea sentido a la hora de explicarnos las desigualdades sociales desde el acceso desigual a recursos en el sentido general. Sin embargo, la diferencia de poner el concepto de explotación como centro, tal como lo hacen los neomarxistas- es que este concepto nos indica que “los conflictos de intereses entre las clases no se generan simplemente por lo que la gente tiene, sino por lo que la gente hace con lo que tiene7“ (Wright en Carabaña, 1993: 49). Este argumento, en general, si bien no disminuye la coherencia de los argumentos weberianos acerca de las clases y su multidimensionalidad, sí cuestiona -a nuestro parecer- el estatus de “relacional” de la teoría weberiana, cuestión importante -como lo hemos expresado- en la distinción metateórica acerca de los estudios de la desigualdad estructurada.

El concepto de clase en Weber

Para Weber hay una distinción central que debemos tener en cuenta: la diferencia entre clase y clase social. Una clase es un conjunto de personas que tienen en común ciertas condiciones de oportunidades en base a la posesión de bienes y de formas de generación de ingresos, entre las cuales estaría las cualificaciones y la educación (Crompton, 1997). Sin embargo, estas no son comunidades, ellas representarían meramente las bases posibles y frecuentes para la acción comunal (Gerth y Mills en Hamuy, 1958).

En cambio clase social se llama a la totalidad de aquellas situaciones de clase entre las cuales un intercambio a) personal b) en la sucesión de generación es fácil y suele ocurrir de un modo típico (Weber en Feito, 1997). Esta distinción es importante, ya que en Weber existiría un concepto de estructura de clases en sí, de carácter “objetivo” tal como se puede detectar en Marx. Sin embargo, en Weber no existe una consecuencia tan inmediata de estas situaciones objetivas de inserción en el mercado con la acción colectiva de estas personas. Lo que sí reconoce Weber, es que es posible que dentro de estos conglomerados de personas existan dinámicas de reproducción generacional, lo que las constituye en una clase social.

El esquema de clases de John Goldthorpe

John Goldthorpe ha desarrollado su trabajo teórico y empírico a través de estudios en sociedades avanzadas, especialmente en Gran Bretaña8. Sin embargo, ha tenido una influencia en el estudio de clases en América Latina.

Para Goldthorpe la ocupación es un indicador de la situación de clase de los individuos, más que estrictamente las relaciones de propiedad (González, 1992). Es por eso que integra aspectos weberianos a su trabajo que son además de la propiedad, el conocimiento (Feito, 1997; Martínez, 1999). Además, hace una crítica acerca de cómo se ha trabajado la estratificación social y el estudio de clases desde la ocupación, en concreto a la escala NORC9 que se fundamenta en la perspectiva estructural funcional (Alonso, 1997).

Basándose en el trabajo de David Lockwood, Goldthorpe desarrolla un esquema de posiciones de clases a partir de las ocupaciones, bajo la óptica y la combinación de (Crompton, 1997):

  • Situación de Mercado: Fuentes y niveles de ingreso, seguridad económica y oportunidades de progreso económico o ascenso social.

  • Situación de Trabajo: cómo se insertan en los procesos de producción en cuanto a autoridad dentro de este y grado de control de dicho proceso.

  • Status de empleo: en términos de autonomía con la que se inserta en le proceso productivo. En esta parte podemos integrar además la distinción manual-no manual.

A juicio de Goldthorpe el resultado de la combinación de estos criterios no posee -centralmente- un enfoque jerárquico, de ahí su carácter relacional. Sin embargo, puede decirse que no quedan claros los contenidos ni las fronteras de estos tres componentes (González, 1992).

Frente a la crítica anterior, cabe mencionar que para Goldthorpe, lo importante no es que tan exhaustivo sea un esquema de clase, sino el grado de “identidad demográfica que alcance” en una formación social específica. Por otro lado, los límites de estas posiciones de clase no están dados por una cualidad ontológica a priori, sino por el rendimiento que presenten en las pautas de movilidad social de los sujetos, y de qué manera un grupo respecto a otro pueda explicar una acenso o descenso en esta movilidad10.

De esta forma la movilidad social, permite evidenciar:

  • El grado de permeabilidad de una sociedad entre estratos o clases según sea el enfoque, y en el contexto de desigualdad correspondiente.

  • De qué manera en las sociedades notoriamente desiguales cierto grado de movilidad social hace que sea una “válvula de escape” (Parkin, 1972 en Crompton, 1997) para aquellos que presentan capacidades de ascenso.

  • Desde un enfoque de formación de clases, las clases bajas se quedan sin sus elementos más capaces, disminuyendo las posibilidades de liderazgos.

La Importancia de la Clase de Servicio

Para Goldthorpe no hay mayores problemas en detectar las llamadas “clases fundamentales” que son propietarios y cuenta propia, sino que el problema está en la tercera categoría mayoritaria e inmensamente heterogénea, que son los empleados. Esto viene inmensamente condicionado por los cambios en las relaciones de empleo al interior de las organizaciones, de carácter cada vez más corporativo (Jorrat, 2000).

Frente a esto, apoyado en el trabajo de Karl Renner11 y Ralf Dahrendorf, Goldthorpe desarrolla la idea de una clase emergente que ocupan “posiciones que implican típicamente el ejercicio de la autoridad y/o de la calificación... y supone considerable autonomía y libertad respecto del control de otros” (Goldthorpe, 1980 en González, 1992).

La Clase de Servicio estaría basada por lo tanto en el grado de confianza y delegación que son entregados en las organizaciones. De esta manera, esta forma contractual está asociada a más seguridad, asociada a un sueldo u honorario (y no un salario) y a recompensas colaterales. Entre estos están los profesionales (se delega conocimiento especializado y experto) y los directivos (en los que se delega autoridad). Existen por lo tanto aspectos más prospectivos en esta clase en cuanto al desarrollo profesional y en cuanto a ingreso (Goldthorpe, 1982; Sémbler, 2006). Las diferencias al interior de la Clase de Servicio pueden estar en factores de resultado de sus oportunidades de vida, y no en aquellos factores que la constituyen como clase.

Principales críticas al trabajo de John Goldthorpe

La primera crítica que podemos mencionar, es que en realidad no es un modelo muy distinto al que representa la CIUO-88, al ser una ordenación de conglomerados de ocupaciones, más que de categorías definidas por su situación de mercado y de trabajo (Waters, 1991 citado por González, 1992).

La ocupación, y más precisamente, las profesiones juegan un rol preponderante en asignarles a los individuos la pertenencia a la Clase de Servicio. A juicio de Juan Jesús González (González, 1992) el asignar ciertas profesiones, aunque sean de nivel superior, no garantiza que el desempeño de éstas implique las relaciones de responsabilidad y compromiso que tal clase circunscribe. Más bien, sigue en pie la influencia del prestigio de la escala de deseabilidad social desde la cual partió Goldthorpe.

Relacionado con lo anterior, se ha puesto en duda el carácter relacional de su esquema (Feito, 1997; Crompton, 1997), principalmente por la fuerza que tiene la distinción Manual / No Manual para establecer el límite con las otras clases.

Una tercera crítica, viene desde Julio Carabaña (Carabaña, 1995; Carabaña, 1997) al expresar que “tanto la operacionalización como la justificación teórica del esquema de Goldthorpe son bastante laxas, de manera que está justificado considerar los suyo más como un esquema a la busca de una teoría que lo contrario”. Esta crítica más bien es el extremo de una cualidad reconocida a Goldthorpe que es su capacidad flexible de establecer la identidad demográfica de las clases, tratando de mantener ciertos principio teóricos weberianos. Para Goldthorpe la identificación de una estructura de clases es el comienzo del análisis de clase, pues éste incorpora estudios de movilidad que muestran qué tan consolidadas (cerradas) son estas clases, por otro lado el estudio de la identidad o conciencia de clase y cómo ésta se traduce en pautas de acción colectiva. Esta flexibilidad, por lo tanto, al ver su esquema deja la impresión -parafraseando a Carabaña- que Goldthorpe “divide unas veces sí, y otras no, y una más y otras menos, por grupo profesional, situación en la profesión, y cualificación”12.

Finalmente, queremos señalar la crítica que hace la investigadora Florencia Torche, quien sentencia que “el esquema CASMIN13 no sólo no es weberiano, sino que no implica ninguna noción teórica de clase” (Torche, 2006: 19). Esto es, basados en la misma autora, que no se responde desde Goldthorpe a la pregunta de qué es una clase, y tampoco están claros los criterios de distinción entre clases, como formas de inserción que condicionan la oportunidades de vida.

Segunda Parte: Aspectos Empíricos

1. Descripción de las posiciones de clase según Goldthorpe

El esquema construido en 1992 por Goldthorpe y Erikson se hace en el contexto del proyecto CASMIN (Crompton, 1997). Para Goldthorpe, en coherencia con sus postulados teóricos, parecen ser tres las categorías de clase fundamentales, que no son exactamente las clásicas:

CLASE DE SERVICIO

INTERMEDIAS

TRABAJADORAS

La descripción de cada una de ellas, podemos hacerla de forma más eficiente explicitando cómo se ubican las siete posiciones de clase en cada una de esta categorías

Clase de Servicio:

I. Profesionales, administrativos y funcionarios de alta graduación, directivos de grandes empresas industriales, grandes propietarios.

II. Siguen a la clase I, ya que en las relaciones de empleo, estos están supeditados a los anteriores, pero aún conservando niveles de autoridad y discreción (Jorrat, 2000) Profesionales, administrativos y funcionarios de baja graduación; directivos en pequeñas empresas y empresas pequeñas, supervisores y empleados no manuales y, técnicos de alta calificación.

Clase Intermedia:

III. Se trata de empleados con algunos grados de asociación con la clase de servicio, pero más bien indirectas o marginales (Jorrat, 2000). Se pierde muchas veces la relación entre su estatus bajo criterios de relaciones laborales o de no manualidad con sus niveles de ingreso. Sin embargo, constituyen el grupo más cercano a la clase de servicios dentro de las intermedias, ya que poseen niveles de autoridad, aunque éstas sean menos discrecionales y más bien sujetas a una ejecución autómata. Esta se subdivide en:

IIIa. Empleados No manuales de rutina de nivel superior (administración y comercio)

IIIb. Empleados No manuales de rutina de nivel inferior (ventas y parte de los trabajadores de los servicios).

IV. En general es el grupo de la Pequeña Burguesía. Presentan alta variabilidad en los ingresos, con poca seguridad y perspectivas económicas (Jorrat, 2000). Si bien poseen niveles de autonomía y discreción, están muy sometidos a los vaivenes del mercado. Estos se dividen en:

IVa. Pequeños propietarios y artesanos con empleados.

IVb. Pequeños propietarios y artesanos sin empleados (trabajadores cuentapropistas o independientes).

IVc. Agricultores cuenta propia y arrendatarios del sector primario.

V. Supervisores de trabajadores manuales y técnicos de nivel bajo.

Clases Trabajadoras

VI. Obreros manuales calificados: Se trata de una “aristocracia obrera” o “una elite de cuello azul” (Jorrat, 2000) con ingresos equiparables a la parte “baja” de la clase de servicios, con alta estabilidad en el empleo y con grados de autoridad y discreción, bastante más que la clase III, de autoridad autómata.

VII. Junto con la clase VI son la “clase obrera”, donde los une el hecho de vender su trabajo por un salario (situación de mercado) y poseen un contrato de trabajo con un rol eminentemente de subordinación (situación de trabajo). Sin embargo las distinciones están dadas en elementos asociados a las oportunidades de vida explicitadas en la clase VI. Estos se dividen en:

VIIa. Trabajadores manuales no agrícolas semicalificados y no calificados

VIIb. Trabajadores agrícolas y en general del sector primario

Como vemos, acá tenemos el listado de 11 posiciones de clase bajo tres grandes categorías, y donde cada uno de los criterios de situación de trabajo y de mercado, en combinación con otros como la propiedad, manual-no manual, etc. configura agrupaciones de ocupaciones.

Sin embargo, Goldthorpe propone combinar estas posiciones para dar con un modelo resumido para la investigación empírica, cuya decisión de adoptarlo tal cual o modificarlo dependerá, a nuestro juicio, del grado de especificidad requerida por las distinciones teóricas, el contexto de la formación social a la cual se aplicará y la disposición de información. Este modelo resumido de 5 clases es14:

I + II + III: Trabajadores No Manuales

IVa + IVb: Pequeña Burguesía

IVc + VIIb: Trabajadores Agrícolas

V + VI: Trabajadores Manuales Calificados

VIIa: Trabajadores Manuales no calificados

De esta forma, en estas cinco posiciones de clase vemos la combinación pragmática de diferentes criterios para el análisis de clase, con un fin de buscar un modelo que logre describir y explicar la diferencia entre las personas respecto a la desigualdad en las oportunidades de vida y a la movilidad entre una y otra posición.

2. Operacionalización del esquema Goldthorpe a partir de la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones (CIUO-88) y situación en el empleo a partir de datos comunes a las encuestas de hogares

2.1. La Ocupación como variable relevante y el uso de la clasificación internacional

Cabe destacar las ventajas de tener la ocupación como indicador. Para Florencia Torche y Guillermo Wormald (Torche y Wormald, 2004) éstas son las siguientes:

1. El trabajo es central en el acceso a bienes materiales por parte de las familias, por lo tanto, nos estaríamos refiriendo indirectamente al grado de oportunidades de vida que tienen las personas y sus familias.

2. Sigue siendo un buen indicador de la conformación de identidad personal, y de esta forma de estilos de vida y orientaciones de consumo, culturales y políticos.

3. Las ocupaciones nos permiten inferir el grado educacional y de niveles de ingreso de las personas, dos componentes básicos en los que descansa un sistema de estratificación socioeconómica.

4. Por otro lado, tenemos una razón que es de corte metodológico. Esto es, la ocupación es más confiable y válida que preguntar directamente por ingreso y riqueza.

Pero estas ventajas deben acompañarse de la posibilidad de trabajo empírico. En principio, ésta debería darla la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones revisión 1988 (en adelante CIUO-88), la cual se ha construido por parte de la OIT para las naciones que quieran acogerla, y que permita conjugar el detalle de las ocupaciones con principios de estandarización y estabilidad temporal.

Esta clasificación, a través de sus revisiones, ha querido superar su carácter inventarial y poseer un trasfondo teórico o al menos un criterio direccional. Para Bergman y Joye (2001:10) se asumen los siguientes principios en esta clasificación:

  • La ocupación da cuenta de tareas y deberes específicas.

  • La ocupación da cuenta de las habilidades que demanda para cumplir con los requerimientos formales y de facto.

De esta forma, surge un primer listado de 10 grupos de ocupaciones que pueden desglosarse hasta seis niveles inferiores, pero que comúnmente se llega hasta cuatro15. Estos grandes grupos ocupacionales poseen su correspondencia con niveles de habilidades, y estas habilidades tendrían a la vez una correspondencia con niveles de educación formal contextualizadas a las naciones donde se aplique.

Lo interesante es revisar las características generales de esta clasificación en comparación con su versión anterior, en base a los trabajos de J. Jesús González (González, 1992) y de Julio Carabaña y Carmen Gómez Bueno (Carabaña y Gómez Bueno, 1996):

1. Pierde el carácter inventarial en relación a la versión anterior (68). Ahora en total contiene 390 títulos ocupacionales, de las 1540 de la versión anterior.

2. El hecho que esté construido desde criterios de habilidades y cualificación, facilita el enfoque de estudio de clases desde los llamados “bienes de cualificación”.

3. Se ha suprimido el criterio de jerarquía organizacional. La supervisión ya no es una ocupación, lo que dificulta el estudio de clase desde los llamados “bienes de organización”.

4. Desaparece cualquier mención a posesión de medios de producción.

5. Hay una partición del gran grupo de profesionales y técnicos, lo que permite un estudio algo más detallado de este sector ocupacional.

6. La cualificación permite un análisis más detallado del sector obrero.

7. La versión anterior estaba basada más en criterios gremialistas, lo que puede dificultar que puedan hacerse estudios en este sentido desde la clasificación actual.

En general, la CIUO-88 puede ser vista como un inventario estándar para diferentes fines relacionados con la administración pública por ejemplo; o bien como una propuesta más, con cierta base teórica, de estratificación ocupacional donde el eje principal es el nivel de calificación, donde aún permanece la distinción manual / no manual. Su uso en investigaciones empíricas ha sido bastante difundido, y a la vez, flexibilizado16.

1.3. Procedimientos para la construcción de un esquema de clases

Dado que los individuos poseen una trayectoria laboral que puede tener variaciones en el tiempo, y esto significar una posible movilidad ocupacional intrageneracional que puede afectar la construcción de un esquema de clases, un primer paso consiste en identificar un tipo de individuo que cumpla con ciertas características vitales que den cuenta de una estabilidad en su trayectoria ocupacional, para luego clasificarlos bajo un esquema de clases cercano al modelo J. Goldthorpe y R. Erikson (Torche y Wormald, 2004). Para ello se propone construir lo que se ha catalogado como “Clase Económica General”, constituido por personas que declaran tener una ocupación y que al menos posean una de la siguientes 3 características:

1. Personas con 25 años de edad o más. A esta edad podemos descartar con más probabilidades ocupaciones propias de jóvenes que se desempeñan en forma provisoria.

2. Personas que declaran un estado civil cualquiera distinto a ser soltero. Suponemos que individuos menores de 25 años, pero separados de su familia de origen para constituir otra están en un ciclo vital distinto.

3. Personas que declaran ser jefes de hogar. Estos son reconocidos como responsables de un hogar, y por lo tanto probablemente mantengan una trayectoria laboral.

La construcción del esquema de clases basados en Goldthorpe que se propone se construye en base a las variables estrictamente disponibles en la mayoría de las bases censales de América Latina. Para ello es necesario un análisis detallado de cada una de las ocupaciones y conjunción con aspectos de propiedad y posición en el proceso de producción. Cabe agregar, que este esquema se construye con todas las categorías existentes en la CIUO-88 a dos dígitos, que es el nivel de agregación que presentan mínimamente las bases de datos de encuestas de hogares en general.

De esta forma, podemos resumir la construcción del esquema “Goldthorpe Adaptado” en el siguiente cuadro:

Categoría ocupacional CIUO-88 a dos dígitos y valores de situación en el empleo que conforman cada clase sociocupacional basado en Goldthorpe y Erikson 1993 (Torche y Wormald 2004).

 

Clases basados en Erikson y Goldthorpe

Categoría Ocupacional

Situación en el Empleo

1

Clase de servicio

21 22 23 24 11 12 13 31 32

TODAS

2

Clase de rutina no manual

41 42

1 Trabajador asalariado.

Trabajador de servicio doméstico. 5 Familiar no remunerado.

52

1 Trabajador asalariado.

2 Trabajador de servicio doméstico.

3

Pequeña burguesía

33 34 41 42 51 52 71 72 73 74 81 82 83 91 92 93

4 Empleador.

4

Trabajadores independientes

33 34 51 52 71 72 73 74 81 82 83 91 92 93

3 Trabajador por cuenta propia.

5 Familiar no remunerado

41 42

3 Trabajador por cuenta propia.

5

Pequeño propietario agrícola

61 62

3 Trabajador por cuenta propia,

4 Empleador.

5 Familiar no remunerado

6

Técnicos inferiores y FFAA

01 02

TODAS

3334

1 Trabajador asalariado.

2 Trabajador de servicio doméstico.

7

Obrero calificado

72 73 74 81 82 83 51

1 Trabajador asalariado.

2 Trabajador de servicio doméstico.

8

Obrero no calificado y peón agrario

71 91 93 61 62 92

1 Trabajador asalariado.

2 Trabajador de servicio doméstico.

Fuente: Elaboración propia bajo la supervisión de Julio Carabaña 2005.

Debemos tener presente que -desde nuestro criterio- fue necesario tomar cuatro decisiones importantes para la construcción del esquema anterior:

1. Los trabajadores agrícolas no fueron apartados (a menos que fueran empleadores o cuentapropistas) y se sumaron a los obreros no calificados, dadas las características de dicha población a nivel latinoamericano y su peso relativo en la estructura de la fuerza de trabajo.

2. A pesar que las clases de ‘Trabajadores Independientes’ y de ‘Obrero Calificado’ pueden ser similares en términos educativos, surgió el criterio de la posesión de medios de producción que los independiza.

3. Al igual que Torche y Wormald (2004) se consideró aparte a la clase de ‘Pequeña Burguesía’ de la clase de ‘Trabajadores Independientes’, que en esquemas más agregados tienden a considerarse en un solo grupo. Al respecto, un análisis de sus condiciones socioeconómicas y de movilidad educacional ambas clases puede reafirmar el hecho de considerar ambas clases independientemente.

4. Otra decisión importante respecto a la conformación del esquema de clases, fue apartar de la ‘Clase de Servicio’ a los técnicos de menor nivel a juicio de la CIUO-88 y sumarlos a las FFAA, quienes conformaron la clase de ‘Técnicos Inferiores y FFAA’. Es así como esta separación se fundamentó principalmente por el grado de calificación posiblemente diferente dado por la clasificación internacional.

Conclusión

Respecto a los elementos teóricos clásicos revisados en el presente artículo, podemos concluir que existen tres ejes teóricos importantes relacionados con la definición de clases sociales o como hemos preferido denominar: clases sociocupacionales:

Eje

Variables Importantes

Fenómenos que pretende abarcar

Relaciones de empleo
y propiedad

Posesión y Control de Medios de Producción, incluyendo mano de obra

Niveles de Autoridad

Niveles de Cualificación

La diferenciación jerárquica entre grupos sociales desde la obtención de bienes fundamentales, así como el traspaso de cuotas de poder al interior de las organizaciones económicas

Diferenciaciones a partir de elementos de matriz cultural y de la división social del trabajo

Actividades productivas urbanas o rurales

Sectores o Ramas Productivas

Actividades productivas manuales o no manuales

Esta diferenciación permite introducir elementos de la diferenciación social históricamente determinantes y las dinámicas de relaciones de producción culturalmente diferentes

Cambios de la gestión de la propiedad

Naturaleza del contrato (de servicios o contratos fijos)

Frente al grado de atomización del poder central basado en la propiedad, trata de introducir los cambios de esquemas de propiedad privada hacia formas corporativas, que a través de cadenas burocráticas, no se observa un propietario específico de medios de producción ni del control de estos, lo que cambia totalmente la relación entre empleadores y empleados

Fuente: Elaboración propia en base a distinciones de Torche y Wormald (2004) CEPAL (2004) Carabaña (1997).

Respecto a la operacionalización presentada, es dificulta el hecho de trabajar con una codificación de ocupaciones a dos dígitos de la CIUO-88 en una base censal, lo que implica un nivel muy poco específico de las ocupaciones definidas en dichas categorías. Cuando vemos que el análisis en base a ‘oportunidades de vida’ -y sobre todo desde un enfoque neomarxista de la explotación- necesita tener en cuenta variables de posesión de medios de producción, bienes de calificación y bienes de autoridad, es muy alto el riesgo de poner categorías ocupacionales en clases, pues a juicio de estos criterios, pueden llegar a ser incoherentes.

Algunas decisiones al respecto deben ser validadas, asegurándose que entre dichas clases existan diferencias en años de educación, ya que si bien las diferencias están implícitas en el esquema CIUO-88, debemos asegurarnos del principio weberiano que dichas clases presenten condiciones objetivas de diferencias en oportunidades de vida.

Notas

1 Harold Kerbo reconoce que la definición de estratificación social como quién recibe qué y por qué, la encontró en Lenski (1966).

2 Su principal obra es ‘Estructura de Clases y Conciencia Social’ Ed. 1969.

3 Aunque Marx pensaba en una polarización creciente de estos grupos dada la dinámica del capitalismo, sería exagerado afirmar que Marx concebía sólo dos clases al menos es sus distintos análisis, pues ‘Marx utilizó el término ‘clase’ como concepto analítico en el desarrollo de su teoría de la sociedad, y también como concepto histórico descriptivo’ (Crompton, 1997: 44) lo que hacía que dependiendo del lugar y el tiempo del cual hiciera su análisis, describía distintos tipos de clases presentes. Al respecto E. O. Wright diferenciará entre los mapas estructurales abstractos de relaciones de clases y mapas estructurales concretos que hace Marx a través de su obra, en cuanto a agentes (Wright, 1994).

4 Tal vez no es preciso el concepto explotado, ya que bajo estas dos circunstancias (a y b) aún no existiría explotación. Sería mejor la expresión ‘grupo con privación’ que deriva del punto a.

5 Debemos mencionar que los puntos contrarios entre Neomarxistas y Neoweberianos más relevantes son -respectivamente- la oposición entre estructura y acción, visión unidimensional y visión multidimensional de las divisiones sociales, relaciones de explotación y relaciones de dominación, relaciones en la producción y relaciones en el mercado. Al respecto Val Burris (Val Burris, 1987 traducción de 1993) reconoce que estas dicotomías se han exagerado por ambas perspectivas, y que más bien hoy existe una incorporación de las ideas weberianas a los análisis marxistas contemporáneos.

6 Podemos afirmar que Weber complementa la obra de Marx al describir otras fuentes de estratificación social en sociedades complejas como son el a) poder político burocrático y b) el status (prestigio). La primera provoca que se piense que Weber integra el concepto de ‘dominación’ al de ‘explotación’ en Marx. Esta podemos encontrarla desarrollada al revisar más adelante los planteamientos de John Goldthorpe. La segunda, tiene un buen desarrollo en los estudios de prestigio ocupacional en el enfoque estructural funcional. A la vez evidenciamos la influencia weberiana en esos tipos de estudios.

7 Wright complementa diciendo: ‘en lugar de considerar las oportunidades vitales de actores dados simplemente determinadas por su capacidad de mercado individual, el concepto de explotación afirma una interdependencia causal sistemática de las oportunidades de vida de los diferentes actores, por la cual, las aumentadas oportunidades vitales de los capitalistas dependen de las disminuidas oportunidades vitales de los obreros’ (Wright en Carabaña, 1993: 49).

8 Perteneciente al grupo de movilidad social del Nuffield Colleg fundado en 1969. Luego junto a Hope construyen la conocida escala de prestigio ocupacional Hope-Goldthorpe. En los setentas se centra en estudios de Movilidad Social en Gran Bretaña. En los ochentas surge el Proyecto CASMIN (Comparative Analisys of Social Movility in Industrial Nations) donde se consolida en estudios transnacionales de estructura de clase y movilidad social (Hernández de Frutos, 1997; Alonso, 1997; Crompton, 1997).

9 Escala de Prestigio Ocupacional elaborada por North y Hatt en 1947 para el Nacional Opinión Research Center (NORC) de Chicago (Alonso, 1997: 113).

10 También debe tenerse en cuenta, que los estudios empíricos de Goldthorpe en Gran Bretaña, decantan en diagnósticos de la situación sociopolítica, esto es, una de las finalidades de sus estudios también poseen una motivación politológica.

11 Para Renner, la clase de servicio originalmente está compuesta por (Goldthorpe, 1982; Martínez, 1999) empleados en el servicio público (funcionario y otros administrativos), empleados en el sector privado de la economía (administradores de negocios, directivos, técnicos, etc.) y empleados de los servicios sociales (‘agentes distribuidores de bienestar) Son aquellos empleados ‘no productivos’ implicados directamente en la producción de plusvalía.

12 Es tal vez la misma crítica que puede hacerse al esquema de ocupaciones de la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones Revisión 1988 (CIUO-88), aunque esta no posee pretensiones teóricas muy prolijas. Al respecto ver el apartado dedicado a este sistema de clasificación en este mismo trabajo.

13 Se refiere al esquema construido en 1992 por Goldthorpe y Erikson se hace en el contexto del proyecto Analysis of Social Mobility in Industrializad Countries, cuya sigla es CASMIN (Torche, 2006).

14 También existe uno de siete clases, que es el grado intermedio entre la agrupación presentada al principio y esta de 5 clases. Presentamos esta última ya que refleja de mejor forma la manera flexible de fusión y desagregación que se puede ejercer a partir de las 11 posiciones de base para efectos de una investigación empírica.

15 Para Bergman y Joye (Bergamn y Joye, 2001) al clasificar las ocupaciones en los niveles más grandes (1 y 2 dígitos) se corre menos riesgos de error en cuando a la coherencia del detalle de la ocupación y el código atribuido. Sin embargo se pierde información que sí se captura cuando se categoriza al nivel de 3 ó 4 dígitos.

16 Esta utilización posee ciertas dificultades prácticas que deben tenerse en cuenta (en base a Bergman y Joye, 2001): a) La extensión y la calidad de la base de datos a codificar, ya que puede darse que ciertas ocupaciones no sean lo suficientemente claras y sean ambiguas en su interpretación. b) Las reglas e instrumentos de codificación deben ser lo suficientemente claras para quienes asignen códigos a las ocupaciones, así como su entrenamiento debe ser adecuado. c) La clasificación debe darse de acuerdo al contexto particular de donde se aplica.

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