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Aldea Mundo

versión ISSN 1316-6727

Aldea Mundo v.12 n.24 San Cristobal nov. 2007

 

Límites y demarcaciones de América Central

Adalberto Santana*

* Investigador del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos de la UNAM. Editor académico de la Revista Cuadernos Americanos. Dr. Estudios Latinoamericanos. Mención Premio Casa de las Américas 2003. Email: asantana@servidor.unam.mx

RESUMEN

El propósito de este trabajo es brindar una aproximación a las ideas y percepciones que se tienen para describir y ubicar a las fronteras o los límites en los que se presupone queda inserto el istmo centroamericano. Desde esta visión se intenta exponer las distintas categorías metodológicas y a veces diferentes o contrapuestos criterios en las nociones sobre lo que abarca la región centroamericana. Estas ideas y percepciones de los límites de la América Central sin duda son categorías que sirven para normar un criterio sobre una realidad política latinoamericana como es el definir un espacio histórico concreto.

Palabras Clave: América Central, Caribe, límites, delimitación, historia, geografía, cultura.

Limits and border demarcations on Central America

ABSTRACT

The purpose of this work is to approach the ideas and perceptions that have to be considered in order to describe and locate the border areas and limits in which is estimated that the Central American isthmus is inserted.  From this point of view, different methodology categories and opposed criteria in the notion on which this region is included are exposed. Ideas and perceptions of the limits on Central American region are without doubt categories that serve to norm a criterion about Latin American political reality as a defined historical space.

Keywords: Central America, Caribbean, Limits, Delimitation, Demarcation, History, Geography, Culture.

Recibido: julio 2007      Aceptado: enero 2008

1-. Introducción

Cuando se hace referencia a la delimitación de un territorio, se procede a sustentar un juicio que define un espacio determinado con base en categorías metodológicas e ideológicas de dicha percepción. La importancia de una aseveración de esa índole implica a su vez una definición histórica y política, la cual se encuentra en la formulación planteada en la Cumbre "Tuxtla Gutiérrez II" de los ocho Jefes de Estado y de Gobierno de México y Centroamérica, en 1996. En ese cónclave se habló de la "Centroamérica Histórica" haciendo énfasis de que se trataba de cinco países: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica1. Sin duda esta fue una apreciación sustentada en una valoración histórico-cultural, pero fue en sí misma una definición metodológica que se manifestó a la vez como un hecho político.

En el presente trabajo se intenta hacer un amplio recorrido por las diversas ideas y percepciones que sobre el istmo centroamericano se han plasmado para delimitar sus fronteras y límites. En el mismo se persigue exponer las distintas ideas y planteamientos de lo que se entiende y conforma el istmo centroamericano, a los fines de obtener una mejor valoración del objeto de estudio y recoger el planteamiento metodológico y conceptual para una proximidad más cercana al tema.

2-. Aproximaciones desde lo cultural

Paul Kirchhoff (1967), fue quien en 1943 planteó el concepto Mesoamérica para ubicar el istmo centromericano. El autor destacar lo común entre los pueblos y las culturas de una determinada parte del Continente Americano, y logra distinguir los aspectos que le separan de los demás. En este sentido, Haberland (1974:8) acota que la demarcación en la descansa en la demarcación de "la situación etnográfica prevaleciente en la época del descubrimiento". No obstante cabe destacar la concepción de Kirchhoff, pues lleva implícito una percepción de lo que es la América Central. Al tocar el punto de la región, él cuestiona las clasificaciones geográficas planteadas sobre el continente americano y la  formulación de los límites entre Norte y Sudamérica, “a partir de la línea divisoria biogeográfica que sigue el curso del río San Juan, entre Nicaragua y Costa Rica u otras que consideran a México y Centroamérica intercaladas entre las dos partes, o como el ubicar esa región en Middle América, excluyendo unas veces el norte de México, incluyendo otras las Antillas" (Kirchhoff, 1967:1). Esta afirmación pone un determinado acento en la noción sobre América Central. Así, cuando señala que la frontera entre esas dos grandes porciones del continente coinciden con "una frontera local entre regiones con características culturales bien marcadas, no constituye sin embargo una frontera cultural entre el Norte y Sudamérica" (Kirchhoff, 1967:1).

Vale reiterar que esta concepción de Mesoamérica, como límite geográfico y composición étnica, es planteada como paisaje cultural en tiempos de la conquista. Momento en que “las últimas tribus de la cultura mesoamericana de la frontera sur (que va, más o menos, desde la desembocadura del río Motagua hasta el Golfo de Nicoya, pasando por el lago de Nicaragua) eran los chol-chorti, los lenca (y tal vez los matagalpa), los subtiaba, los nicarao y los chorotega-mangue.” (Kirchhoff, 1967:7)

Sin duda esta demarcación del límite meridional de Mesoamérica trazada por Kirchhoff, es en sí una percepción del área comprendida como Centroamérica. Esta entendida como una primera concepción de sus límites y demarcaciones de ese paisaje cultural centroamericano.

La intención de mostrar en primer lugar esa concepción de América Central parte de la percepción de ubicar cronológica e históricamente el área en estudio. Los puntos de referencia planteados por Kirchhoff en la frontera sur de Mesoamérica remiten, en términos generales, a los límites del área que actualmente comprende buena parte de los territorios de Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y  Costa Rica. Así se distingue a grosso modo aquellos espacios reconocidos comúnmente como América Central.

El planteamiento situado en la comprensión geográfica e histórico-cultural del istmo centroamericano, conlleva a la pregunta: ¿Qué se entiende conceptualmente por América Central? Sin duda, a lo largo de la década de los años  ochenta hasta el presente, esta región se ha convertido en un centro de atención e interés mundial en virtud de la serie de conflictos políticos y militares transcurridos. Con clara razón, Valle (1960) planteaba que las rebeliones centroamericanas le han dado más renombre a Centroamérica que el banano y la caoba.

Es por lo tanto el área centroamericana, en el ámbito de distintos círculos, ya sean, gubernamentales, académicos o políticos, un objeto de estudio y análisis. Pero también es una preocupación que se interpreta desde varios enfoques y visiones. Se reconoce que hay un fuerte debate en el que se le establecen diversos límites y demarcaciones, e incluso conceptos de lo que se entiende por Centroamérica. La concepción de Kirchhoff es una de ellas.

3-. Otras aproximaciones

Desde otra perspectiva, Vuskovic (1986:19) señala que para unos "...se trata de la 'región Caribe'; para otros, de siete países continentales; de cinco según una tercera corriente y en cada caso se presentan con argumentos diferentes". Este analista distingue en el debate contemporáneo siete percepciones2, las que se pueden resumir en los siguientes criterios:

3.1-.  Visión dominante en los Estados Unidos

Es la visión histórica de los norteamericanos que ubican el área centroamericana

“…enmarcada en la Cuenca del Caribe, cuya razón fundamental estaría constituida por los argumentos geopolíticos... La versión tradicional consideraba como Cuenca del Caribe a México, el istmo centroamericano, las islas de las Antillas y los países del norte de Sudamérica. En la concepción actual, por ejemplo para el Programa de la Cuenca del Caribe, se excluye a México, Venezuela y Colombia". (Vuskovic, 1986:22)

Este término de "Cuenca del Caribe" surgió a partir de 1897 en Estados Unidos. Esa nación era ya para fines de siglo una potencia mundial capitalista, moderna, y estrechamente vinculada con todos los países, determinando desde ese momento la política internacional. Es en esos años cuando Estados Unidos logra  

“la liquidación del último imperio remanente del viejo imperio español, lo que resolvió, al fin, el problema de establecer las fronteras marítimas de los Estados Unidos en el Caribe y a la vez transformó en transoceánicas las comunicaciones de costa a costa, al lanzarlas a las islas del Pacífico a miles de millas de distancia, y al plantear la necesidad del canal interoceánico a través de Centroamérica”. (Bosh, 1986:70)

Con el triunfo sandinista, en 1979, la noción sobre Centroamérica es readecuada conforme a la estrategia de la primera administración Reagan y reforzada por la misma doctrina de seguridad nacional, entendida como la defensa de sus intereses vitales. Sin embargo, para la Comisión Kissinger en su famoso documento firmado el 10 de enero de 1984, se apunta que:

“El término 'América Central' tiende normalmente a definirse en forma vaga y diversa -a veces como a los cinco primeros países, a veces como a los siete, algunas veces incluyendo aun partes contiguas a Norte y Sudamérica. En este informe generalmente incluiremos a los siete países para propósitos relacionados con los programas sociales y económicos, mientras que enfocaremos nuestra discusión sobre la actual crisis de seguridad en los cinco primeros países. Con respecto a estos últimos, seguiremos el uso empleado por el llamado Grupo Contadora (México, Venezuela, Panamá y Colombia)”. (Revista de la Integración y el Desarrollo de Centroamérica, 1986:109)

Estas percepciones sintetizan las premisas que impone el poder hegemónico sobre el área, ya sean desde la perspectiva histórica, política e ideológica. Prevaleciendo, por tanto, la concepción relativa a los intereses de quien detenta la hegemonía.

3.2-. Otros enfoques sobre la Cuenca del Caribe.

 “Para estas visiones de igual forma se presenta como un principal elemento aglutinador el ejercicio de la hegemonía extranjera en la región. A pesar de reconocer a la Cuenca del Caribe como unidad de análisis válida y a la perspectiva geopolítica como principal elemento integrador, toda vez que se guían por los intereses de la región misma, tiene un carácter opuesto y terminan por presentar una visión de la región diferente a la dominante en Estados Unidos”. (Vuskovic, 1986:23)

Así se explica que Gorostiaga (1983:23) considere a la región conformada "por los países centroamericanos, las Antillas, Surinam y Guyana. Los elementos comunes que toma el autor para sustentar tal tesis son de tipo estructural, histórico y geopolítico". Este autor agrega a esta corriente a Sander (1983) y a Granados (1985). Para el primero de estos la geopolítica como centro de su análisis, establece la existencia de una Región Caribe a partir de su relación histórica con los centros de poder mundial (Sander, 1983). Para el segundo, los factores geopolíticos tienen peso decisivo en la definición de la identidad centroamericana, esta percepción concluye con el supuesto que "al analizarla en términos de su relación con los sistemas de dominación mundial se perfila la esencia centroamericana" (Granados, 1985:23).

Dentro de esta visión se pone énfasis en el aspecto geopolítico, pero remite sólo al istmo centroamericano; al respecto, Monteforte (1972) en su obra Centro América, Subdesarrollo y Dependencia, ubica a seis países como integrantes de la región. El autor excluye a Belice y a la Zona del Canal, en virtud de considerarlos "enclaves coloniales con sistemas económicos y políticos totalmente desvinculados del resto del istmo" (Monteforte, 1972:13). Esta concepción de Monteforte se hace patente cuando apunta que el emplazamiento de la región ha determinado y seguirá determinando su destino geopolítico, agregando más adelante:

 “El istmo constituye la orilla meridional del mar de las Antillas, Mediterráneo natural de las Américas. Es esta la segunda circunstancia que determina su papel geopolítico: en primer lugar, como medio para los mismos cultivos tropicales que se han hecho en las islas caribeñas y en segundo lugar, por su integración a una zona de gran significado estratégico para los Estados Unidos, la nación moderna que sustituyó a España como metrópoli imperial”. (Monteforte, 1972:17).

3.3-. La visión de los centroamericanos.

En torno a esta percepción, Vuskovic (1986) plantea que la misma surge a partir de la práctica política, económica, militar y cultural configurada por los propios centroamericanos. En este sentido, Vuskovic (1986:24) argumenta que "su punto de vista arranca del establecimiento de identidades geográficas, económico-estructurales". En esta noción destaca el peso referido al proceso contemporáneo de integración regional reforzado por dicha concepción. La visión centroamericana de Vuskovic valora más de 300 años de historia compartida entre los países del área, lo cual le permite sólo incluir a cinco naciones y no a siete. Esta noción la interpreta a partir del periodo colonial desde la Capitanía General de Guatemala hasta el presente. Dicho planteamiento implica dejar de lado de la historia, el estado de Chiapas, incorporada formalmente esta antigua provincia centroamericana a la Federación Mexicana desde 1824.

En relación con el Caribe, entendiendo a los países que conforman las Antillas menores y mayores, estos quedan ubicados fuera del área en razón de sus diferencias sustantivas en el ámbito histórico, cultural y político, a pesar de los aspectos comunes existentes entre ellas. Por otra parte, Vuskovic destaca que Belice por su formación reciente como Estado nacional, no alcanza a perfilar una homogeneización con el resto. Con respecto a Panamá, lo excluye en esta concepción de los centroamericanos por considerar que ha jugado “un papel particular debido a su participación específica en la esfera de influencia de una potencia hegemónica como Estados Unidos” (Vuskovic, 1986:24). El autor destaca otra diferencia de esa nación con el resto de los países centroamericanos, considerando la particularidad de su economía basada en la prestación de servicios.

Finalmente en esta visión de los propios centroamericanos, Vuskovic agrega otras percepciones de "actores", dentro de las corrientes académicas de pensamiento que no son excluyentes a los  elementos de su visión, y llegan a matizar la conceptualización del área. Lamentablemente no se presenta evidencias de estas en la interpretación de este enfoque en el trabajo de Vuskovic, al no dar ejemplos o referencias sobre el caso. Con el fin de identificar más claramente esta visión, se muestra cronológicamente algunos ejemplos, sobre todo referidos al proceso histórico-político de integración regional y de la incidencia de sus "actores" (Ver Cuadro I).

Cuadro I: Cronología del proceso histórico-político en Centroamérica

Sin duda esta serie de hechos históricos manifiesta la propia visión de los "actores". En el caso de las llamadas corrientes académicas de pensamiento que no son contradictorias y que se identifican con esta visión. Destaca a manera de ejemplo, las ideas de algunos integrantes de la intelectualidad centroamericana. Rafael Heliodoro Valle, en su percepción del área, la presenta como seis países, incluido Panamá, que "atados por común historia, con etnografía y antropología idénticas, gozando de una posición geográfica admirable" (Valle, 1960:7). Sin embargo, al matizar sus ideas en torno al emplazamiento de Panamá, afirma: "Aunque esa nación tiene su historia profundamente vinculada a la de Sud-América, geológica y geográficamente se le considera parte del Istmo Centroamericano" (Valle, 1960:301). Incluso llega también a reconocer que histórica y políticamente componen América Central, sólo cinco naciones, al indicar:

“A lo largo de la historia de Centro-América independiente ha habido una constante aspiración en todos los centroamericanos conscientes: la unión de los cinco países". Agregando en torno a la búsqueda de la integración política regional: "la causa inicial de dicho fracaso fue, indudablemente, la inconveniencia de haber adoptado la forma federal de Gobierno, pues de haberse adoptado la forma unitaria quizá se habría salvado la unión, constituyendo un gobierno central más fuerte. Además, el constituir la forma federal con las cinco provincias y los mismos límites que cada cual tenía cuando formaban la Capitanía General de Guatemala, dio lugar a continuos rozamientos y rivalidades de los cinco jefes de estado” (Valle, 1960:77)

Para el historiador Pérez, su definición es mucho más matizada, cuando refiere un "pasado compartido impone una definición restringida a cinco países".  (Pérez, 1985:9). Señala que desde una visión geográfica se trata de una unidad mayor. En ese sentido incluye a Panamá y en el norte a la Península de Yucatán. De igual forma menciona que Belice comparte diversas características físicas y humanas con la costa atlántica de Centroamérica. Así  en un marco más amplio, recalca:

 “…la América Central puede incluir, en un sentido geográfico, tanto la sección ístmica como las islas del Mar Caribe. Y si de extensiones se trata, el ángulo puede abrirse todavía más, hasta abarcar lo que en Estados Unidos se denomina Middle America: México, el istmo centroamericano y las islas del Caribe, según algunas definiciones; dichos territorios, más Venezuela, Colombia y las Guyanas, según otras”. (Pérez, 1985:9).

Sin embargo, llega a formular que la región para ser un objeto válido de análisis históricos se necesita algo más que una definición operacional. En virtud de ello, Pérez utiliza como criterio de análisis no el espacio del "área per se, sino en tanto escenario y condicionante de la vida de los grupos y las sociedades" (Pérez, 1985:10). Por tanto, su concepto de América Central, se ciñe a "las unidades nacionales del presente, o del pasado inmediato, dejando la definición de la región a la historia vivida en común, en sus dimensiones económicas, sociales, políticas y culturales" (Pérez, 1985:10). De allí que su percepción del área, le lleve a precisarla en un sentido que el mismo reconoce como restringido. Excluye a Belice y Panamá, en tanto, según él, estas naciones se integran a la región en la década pasada. Finalmente, su enfoque sobre la identificación de Centroamérica, presenta dos premisas básicas: primero, evitar la tentación de generalizar; y segundo, evitar una idea abstracta de la patria centroamericana. Así establece que el estudio de la historia de la región  “debe ser un resultado de la comparación de procesos, estableciendo tanto los puntos de convergencia como las especificaciones de cada país; y debe atribuirse a estas últimas un carácter tan significativo como a los aspectos comunes” (Pérez, 1985:12).

Otra percepción de esta misma visión de los propios centroamericanos en su corriente académica de pensamiento, es la que brinda Pastor. Para él, también la región es el “conjunto de los cinco países que, en la época colonial, formaron parte de la Audiencia de Guatemala”. Pero sentencia categóricamente sobre Centroamérica: "es un concepto político y cultural que no pondré en duda. Es además, evidentemente, un concepto histórico. Pero Centroamérica no existe como ente político y jurídico". (Pastor, 1988:13). Con estos juicios, el autor cierra evidentemente toda posibilidad de reflexión sobre los límites y demarcaciones del área; sin embargo, plantea la fragmentación como el problema histórico de América Central, señalando de igual forma este tiene raíces en la antigüedad del istmo. En ese sentido distingue que la región formó parte de "distintas áreas culturales (la mesoamericana, la de influencia andina y la caribeña, de influencia amazónica)" (Pastor, 1988: 245). Igualmente señala el área presenta una "imagen de la gradual integración de Centroamérica a partir de su colonización... Esa integración renació -como pacto de cooperación económica- hace dos décadas y se desmoronó una vez más en la crisis actual" (Pastor, 1988:245-246). Este criterio de la integración regional es por lo tanto, el elemento conceptual sobre el cual descansa la demarcación de América Central. Finalmente Pastor, concreta su idea con la percepción que:

 “La crisis actual parecería plantear la reunificación como necesidad. No se trata sólo de un anhelo por la patria mayor, desembarazada de fronteras inútiles...Urge diseñar una federación...un foro común en que se resuelvan las discrepancias entre los intereses de diversos países. Este proyecto tiene, desde luego, un profundo fundamento histórico; necesita de audacia y decisión política”. (Pastor, 1988: 247).

Para cerrar este apartado, la visión sobre Centro América como una región integrada por cinco naciones, es quizás la clasificación más recurrente en la literatura académica latinoamericana. Esta concepción se reitera permanentemente en la mayoría de los estudios y análisis sobre el área que se realizan en los diversos campos de la historia, la antropología, la sociología, la economía y la ciencia política, a excepción de la geografía (entendida ya sea como geografía humana, social, cultural y/o historia geográfica), la cual quizás por su sentido y por su mismo carácter, se puede interpretar como más rigurosa en sus precisiones.

3.4-. La "América Media"

Esta clasificación es más común en determinados círculos de antropólogos norteamericanos, como apuntaba Kirchhoff. Bajo esta denominación se considera según el caso, a México y Centroamérica, excluyendo unas veces al norte del primer país, y en otras incluyendo las Antillas. Algunas versiones más, la presentan como la América Central Insular y la Continental. Vuskovic dice al respecto:

 “Las consideraciones para establecer esa unidad de estudio y los criterios de subdivisión son disímiles entre autores y permanecen oscuros en muchos casos. Lo que sí se afirma concluyentemente es que la diversidad histórica, geográfica y cultural no permitiría establecer una unidad de análisis regional… Lo más relevante de esa noción de "América Media" es su intención política que tiene por contenido la amplitud de sus diferencias, tan grandes y en tantos planos que ubican en caso extremo a la región centroamericana como algo inexistente, lo que lleva a plantear la imposibilidad en términos de la relación política de una potencia externa con el área. Por ello lo viable en el criterio de esa concepción, es un tratamiento bilateral y no en conjunto, sino "caso por caso". Resaltando así la intencionalidad de sus planteamientos políticos.” (1986:25)

3.5-. La geografía como determinante geopolítico regional

Siguiendo las distintas clasificaciones de Vuskovic sobre América Central, este presenta una quinta concepción con una característica común fundamental a la geografía. La percepción de esta corriente se puede sintetizar en los siguientes aspectos que parte de su mismo enunciado; es decir, la geografía como característica común y fundamental. Así el emplazamiento de la región, los territorios de Guatemala hasta Panamá son ístmicos. Por esa ubicación, el área, se ve condicionada

“…a jugar un papel común proyectado a partir de sus características en lo político y económico. Esta última consideración busca la especificidad centroamericana desplazando el eje de análisis a la cuestión geopolítica. A partir de la Conquista y hasta nuestros días, la suerte de la región estaría signada por el hecho de jugar un papel -derivado de la geografía- antes que económico, geopolítico que ha sido funcional a intereses de grandes potencias: España, primero, Holanda e Inglaterra, después, posteriormente, Estados Unidos, y, en cierta medida, México y Venezuela. Es geopolítico, porque, a partir de su condición de istmo y de su ubicación (como ruta más corta entre Europa e India, primero, y entre el Este y Oeste de las costas americanas, después), los intereses políticos estratégicos de esos países le asignaron una función activa en su sistema de relaciones externas, sea como zona controlada o como amenaza a su control hegemónico, apreciándola como negación del papel geopolítico que se habían definido” (Vuskovic, 1986:26)

En torno a esta concepción, al estar originada en “consideraciones geográficas, esta posición enfatiza la condición estratégica de la región para los intereses de diversas potencias, lo cual obligaría a integrar los territorios insulares y continentales como una unidad de estudio” (Vuskovic, 1986:26)

Finalmente, esta clasificación pone el acento en la caracterización del emplazamiento geográfico de la región, dándole así una interpretación geopolítica. Por lo que podríamos considerar que esta visión solo se diferencia con algunas señaladas anteriormente en forma de matiz.

3.6-. La región como entidad económico-social

La noción del istmo centroamericano como entidad de índole económico-social, se expresa así:

 “…fórmula de pensamiento pone énfasis en las características económico-sociales comunes, que permitirían explicar el proceso de desarrollo en términos globales. Asume, así una suerte de regularidad regional a partir de la forma en que se da la reproducción económica. Según dicha concepción, el desempeño de estas economías como exportadoras especializadas, cuyo sector dinámico depende del mercado externo y, a la vez, como importadoras de bienes manufacturados, conformó economías dependientes, desarticuladas y vulnerables. Esta función en la división capitalista del trabajo, con las implicaciones hacia el interior de sus sociedades, determinaría la configuración de una región centroamericana compuesta por cinco países”. (Vuskovic, 1986:26-27)

Esta concepción por su mismo perfil, con relación al carácter dependiente que le asigna a la región, en su sentido económico y social, se identifica con una serie de trabajos correspondientes a la sociología latinoamericana ha sido llamada con el calificativo "dependentista". Este tipo de percepción integra a Centro América en función de cinco países, a diferencia de la propia percepción que ubicamos como "La visión de los centroamericanos", se distingue de esta última, por poner el acento en la especificidad del tipo de desarrollo del área, dejando de lado los aspectos culturales en segunda instancia. Como uno de los formuladores de este pensamiento se anota a Edelberto Torres Rivas, con su trabajo: Interpretación del desarrollo social Centroamericano.

3.7-. La regionalización simple y unicasual.

Por otra parte, Vuskovic plantea las distintas percepciones e interpretaciones sobre el área, agregando la teoría que autor sustenta. Tratando de sintetizar su  concepción de la región, esto es, a Centro América como el agregado de particularidades de siete países. Es decir, excluye de entrada a las naciones insulares, tomando sólo a los territorios que políticamente conforman esos siete países continentales: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. En este marco de referencia excluye a la región fronteriza del sur de México. Sin embargo, su concepción no pretende en el debate agotar los esfuerzos sobre la delimitación del área. Así para su percepción, y para establecer un primer nivel de homogeneización, identifica al conjunto de esas siete naciones, como la región que “muestra disimilitudes acentuadas, fisonomías geográficas diversas, raíces históricas de matices distintos, diferencias sociales importantes y hoy hasta regímenes económico-sociales diferentes, que resisten la regionalización simple y unicausal”. (Vuskovic, 1986:27).

Reconoce que la región tiene sustantivas diferencias entre los países que componen el área, pero también señala que existen rasgos o elementos suficientes para enfocar la zona desde una perspectiva regional. Tal planteamiento lo sustenta con base en que la región es

 “un territorio cuya característica principal es su condición ístmica y cuya conformación histórica es a grandes rasgos similar: como dependencia colonial, primero; como naciones independientes, después, y hoy como estados subordinados económica y políticamente. Sus características económicas estructurales y formas de vinculares a la economía internacional son comunes o, al menos, similares, y su papel en la división internacional del trabajo es semejante”. (Vuskovic, 1986: 28).

El autor concluye su propia percepción argumentando, si resulta difícil encontrar entre los países en vías de desarrollo otro grupo con características más homogéneas, entonces es válido presentar un perfil centroamericano que abarque las características cualitativas generales de la región.

Con esta última concepción relativa a la región centroamericana, Vuskovic plantea en el fondo de su percepción, es el distinguir a la región en razón de siete países. Este enfoque no pone tanta atención en las disimilitudes que de diverso orden puedan presentarse. Así como tampoco justifica los límites ubicados a la región en sólo siete países. Sin duda su planteamiento no es innovador, más bien trata de englobar el estudio y la investigación de lo que en mayor medida, en diversos ámbitos del debate, se interpreta como América Central.

4-.  Las concepciones de la geografía como disciplina científica

Hasta ahora las concepciones reseñadas de Vuskovic establecen los límites y demarcaciones de América Central. La mayoría de esas visiones ponen el acento en un enfoque histórico-político. Aparte de estas existen otras concepciones más en el debate. Estas últimas ubican a la región desde una perspectiva distinta. Quizá y hasta cierto grado con un mayor rigor científico. Es decir, menos "ideologizadas", dado que su enfoque intenta ser más "objetivo". En estas nociones su interpretación del área abarca diferentes ramas de la Geografía, entendida ésta como una disciplina científica, ya sea a través de la geografía física, humana, cultural, social o de la historia geográfica.

Esta visión de la geografía, en su sentido más amplio, muestra diversas formulaciones sobre lo que se entiende por América Central. Schmieder (1980) en su análisis geográfico-cultural parte de un elemento central para apoyar su percepción. El distingue al llamado Nuevo Mundo desde antes del siglo XVI, como un paisaje cultural. Partiendo de esa premisa incluye como elemento agregatorio el impacto que generó en el desarrollo de dicho paisaje, el choque con la civilización europea. Para él, ese proceso implicó dos tipos diferentes de conquista y colonización en el norte y en el sur del continente. Ponderando tal acontecimiento, divide por un lado a la América septentrional anglosajona y por el otro a la América Central y meridional latina. En virtud de ese hecho histórico-cultural, más la diversidad del paisaje propiamente natural del mismo continente, señala que:

 “Si desde el punto de vista físico-geográfico resulta difícil justificar la división de Norte y Centroamérica a partir del istmo de Tehuantepec, tal división carece por completo de razón en un sentido antropo-geográfico. Por tal motivo considero como frontera meridional de Norteamérica a la gran línea divisoria cultural-geográfica que hoy separa el norte anglosajón de la parte latina del continente, pues este límite separa dos mundos diferentes”. (Schmieder, 1980:25).

Esta percepción de América Central muestra un enfoque culturalista. La concepción de Schmieder sobre la región, también tiene un enfoque relativo a la Geografía física como factor determinante, postulando:

“la delimitación acostumbrada de Norteamérica a través del istmo de Tehuantepec no puede sostenerse ni siquiera en sentido geológico. Tampoco puede justificarse una división geológica entre las Antillas Menores y la América Central de un lado y Sudamérica por el otro. Por consiguiente, si se quiere seguir usando el concepto de América Central, en una geografía regional con tendencias geográfico-culturales, hay que incorporar México a la América Central. Es cierto que la frontera de este país con los Estados Unidos está trazada sin influencia de ninguna marca divisoria fisiográfica; sin embargo, constituye la frontera cultural más importante del Nuevo Mundo”. (Schmieder, 1980:35).

De esta forma, la concepción de Schmieder, tiene un sentido más amplio. Así, el paisaje cultural de la América Central abarca en su clasificación los territorios correspondientes a México, las Antillas y Centroamérica. Esta percepción presenta rasgos muy semejantes con la concepción que identifica a la región como Cuenca del Caribe; sin embargo, no llega a aceptar dicha formulación. Finalmente, Schmieder concluye su delimitación de Centroamérica aceptando el concepto más generalizado, y la ubica como "la región de las pequeñas repúblicas de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala". (Schmieder, 1980:118). Cuando analiza el paisaje indígena centroamericano, reconoce que al examinar el

 “mapa linguístico de Centroamérica, nos damos cuenta de que la línea divisoria tan bien marcada dentro de la naturaleza no tiene que ver nada con la localización de las regiones lingüísticas. Especialmente en las zonas angostas del este de Centroamérica, los territorios de los pueblos con lenguas iguales o emparentadas se extienden desde la vertiente del Atlántico hasta la del Pacífico del continente”.  (Schmieder, 1980:193).

Un elemento a destacar en la clasificación de Schmieder sobre Centroaméríca, es el de excluir a Belice. Dicha exclusión se puede interpretar a partir de dos factores. Un primer,  desde el análisis geográfico-cultural Belice se considera como enclave colonial británico, propuesta por Schmieder en su trabajo Geografía de América Latina, publicado en 1963, a veinte años de que Belice fuera nación independiente. Dos, geológicamente Belice y el Petén se ubican como partes correspondientes a la base de la Península de Yucatán. Incluso se identifica a la península como un área que, "conserva su carácter insular, pues bosques tropicales lluviosos la separan de Guatemala y de lo que propiamente se puede llamar México" (Schmieder, 1980:110).

Otra visión de Centroamérica corresponde al estudio preparado por la Comisión "Geografía y Educación" de la Unión Geográfica Internacional, quien elaboro el trabajo Geografía de América Latina (1975) a petición de la UNESCO, en el se expone un enfoque referido a la Geografía física y humana. Desde esa perspectiva se interpreta morfológicamente a la región como área que por su orientación peculiar, y diferente de los relieves montañosos de América del Norte y de América del Sur, hace de América Central un conjunto estructural único, complicado, además, por la alineación de los arcos insulares de las Pequeñas Antillas. (Carpio Castillo, 1975:14-15).

En esa misma percepción del relieve de la región, la complejidad estructural en la concepción de la Geografía física y humana hace que resulte una estructura no "homogénea desde el punto de vista físico y menos aún desde los puntos de vista cultural, político y económico". En este sentido, Vivó (1975), argumenta que ésta parte del continente no tiene un nombre genérico. Para el autor, desde la visión de la geología histórica existen tres grandes regiones bien diferenciadas:  a)  la norteamericana, la cual incluye México, el norte de América central y las Antillas Mayores;  b)  la región ístmica centroamericana; y  c) la insular de las Antillas Menores. Por otra parte, Vivó (1975) afirma que tomando en cuenta la configuración de las tierras del área, se pueden percibir tres regiones: a) la continental, relacionada con la prolongación de las tierras norteamericanas y abarca gran parte de México;  b)  La ístmica, ésta se extiende desde el istmo de Tehuantepec al de Panamá; y c) la insular. Vivó (1975:57-59) ofrece un agregado más en referencia al mar Mediterráneo Americano, entendido este como parte integrante de América Central, argumentando que el mismo se compone por tres regiones: el golfo de México (comunicado con el mar de las Antillas a través del estrecho de Yucatán); el mar de las Antillas: y por último, el mar Caribe.

Desde la percepción de la Geografía humana, y en particular sobre la identificación de las principales culturas indígenas en la región centroamericana, Vivó retoma las delimitaciones que establece la antropología: la de Mesoamérica y la Circuncaribe. En este sentido, hace una  interpretación particular en referencia con el mar Mediterráneo Americano, e implica una crítica a la concepción que reivindica a la llamada Cuenca del Caribe, para dicho autor es un error considerar a esa porción de mar "como un factor de unión entre los pueblos ribereños, pues en el pasado fue más bien región propicia a las conquistas de extraños y en el presente a la penetración económica de las grandes potencias" (Vivó, 1975:65) En cuanto al aspecto de la integración centroamericana, señala su rechazo al determinismo geográfico, desde donde se interpreta la balcanización de los países del área. Afirmando que la influencia del medio geográfico físico no constituyó un factor realmente divisionista. Sin embargo, coincide con otros autores en la percepción histórica de clasificar como Centroamérica a seis naciones. Excluye a Belice, al considerarlo continentalmente en función de la hegemonía cultural inglesa.

Otra visión de la Geografía, pero en este caso referida al enfoque de la Geografía regional, es el de Lasserre, (1976) quien reagrupa en su concepción de América media al conjunto regional formado por México, América central, las Antillas y las tres Guyanas. Para él esa región representa, según afirma, la

 “avanzadilla de América latina frente a los Estados Unidos, extrae de dicha situación numerosos y originales caracteres, particularmente su importancia económica y estratégica. Nada de cuanto concierne a América media es indiferente al Pentágono ni a Wall Street. Esta gigantesca sombra proyectada por los Estados Unidos sobre el conjunto de las tierras ribereñas del mediterráneo americano, constituye un poderoso factor de unidad” (Lasserre, 1976: 4).

Así en esa concepción, "la personalidad geográfica de América media", tendría que comprenderse a nivel de unidades regionales. Sin duda, esta concepción de la región coincide con la clasificación de determinados círculos académicos norteamericanos. El matiz esta en el tipo de enfoque que se hace desde la Geografía regional. Sin embargo, lo medular a esta concepción es la prioridad del carácter geoestratégico del área. Categóricamente Lasserre apunta:

“Se trata, por supuesto, de uno de los espacios-encrucijada más destacados del globo, donde no cesaron de enfrentarse en un principio las grandes potencias coloniales y en la actualidad las grandes potencias mundiales, así como ideologías políticas rivales. Por la importancia de su situación estratégica entre los Estados Unidos y Sudamérica de una parte, entre el Atlántico y el Pacífico de otra, la América media ha sido siempre una de las zonas neurálgicas de la política internacional”  (Lassere, 1976:16).

De nueva cuenta se hace evidente en esta concepción la intencionalidad política del enfoque.

Desde una visión diametralmente opuesta, el geógrafo brasileño Adas, señala que la organización espacial o el espacio habitado por las colectividades humanas es ante todo un espacio político e ideológico. En ese sentido la concepción de Adas propuesta desde el enfoque de la Geografía social, es la de ubicar a la América Central bajo una perspectiva histórica. Para este autor, el aspecto físico de la región abarca una extensión territorial de cerca de 750 mil km2, equivalente al dos por ciento del área del continente americano. Dicha región la divide en una porción ístmica y otra insular. En donde ubica a la América Central en su sentido histórico, tal como lo plantea al definirla en torno a un análisis del desarrollo de la población en sus distintas etapas (precolombina, colonial y actual). Los aspectos de la economía se sitúan según ya sea su papel como productora de materias primas; en la utilización y apropiación de la tierra; en el peso del mercado externo; en el grado y nivel de su proceso de industrialización y, finalmente, en las tendencias de integración regional. Es decir, esta concepción intenta plantear una visión globalizadora, en tanto pone el acento en los aspectos considerados medulares del desarrollo del área en su propia proyección histórica.

5-. Conclusiones

A manera de conclusión esta exposición intenta aproximar a distintas y variadas concepciones relativas a los límites y demarcaciones de la América Central, o bien para algunos de la Mesoamérica meridional. Las concepciones expuestas, desde sus particulares criterios y enfoques dejan entrever que el debate sigue abierto. Estas  percepciones se pueden total o parcialmente aceptar o rechazar, pero sin duda, de una u otra forma ellas aportan elementos interesantes para identificar y distinguir sobre la superficie que abarca los límites y demarcaciones del área en estudio.

Notas

1Cf. Declaraciones del mandatario mexicano Ernesto Zedillo sobre el tema, en Novedades, México,D. F., 16 de febrero de 1996, p. A4.

2 Pedro Vuskovic nos remite a los ejemplos de: F. West y J. Augelli, Middle America: its lands and peoples, Nueva jersey, Printence Hall, 1976, y D. S. Whittlesey, "The regional Concept and the regional Method", American Geography: Inventory and Prospect, Nueva York, 1954

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